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REGALOS QUE CUESTAN MUY POCO

«Nos gusta regalar», «El mejor regalo eres tú», «Hay regalos que no se pueden comprar», «Regala Navidad», «Regala ilusión», «Expertos en regalar»… Regalar es la palabra clave para un buen anuncio navideño y que una gran marca nos diga que «hay regalos que no se pueden comprar» es cuanto menos curioso, porque la mayoría sabemos que eso es cierto, que no todo lo compra el dinero, pero aun así se sucumbe y el gasto en estas fechas se dispara, innecesariamente. Se busca con afán aquello con lo que acertar de lleno para hacer felices a quienes tanto queremos.

Creo que no nos paramos a pensar en lo poco que cuesta hacer feliz a otra persona. La mayoría de veces «menos es más». Si prestamos atención a los gustos, las aficiones, los intereses… una frase dicha en alguna ocasión, un comentario que el otro deja caer sin pensar, o simplemente con fijarnos en cómo vive esa persona. Quizá si lo hacemos baste nuestra buena intención para hacer feliz a alguien sin gastar, si no mucho, más bien poco. Y por supuesto, sin cometer los excesos que la mayoría de la gente comete estos navideños días, acercando la tarjeta de crédito al datafono hasta el delirio invirtiendo en regalos.

Recurro una vez más a mis amigos (convirtiéndolos en hermanos o vecinos para este escrito), van a compartir conmigo todos aquellos regalos o detalles que tuvieron en alguna ocasión con ellos y que son especiales por su valor sentimental y no por los euros invertidos. Mi eslogan publicitario sería: «A la hora de regalar menos es más»

¿Cómo hacer feliz a otro gastando muy poco?

Cuando éramos niños, esperábamos la noche de Reyes con una mezcla de emoción, nervios y alegría. En casa no había noche de Papá Noel, este señor orondo y afable no pasaba por nuestra  calle, esta no le aparecía en su GPS y ni falta que nos hacía. Sabíamos que solo tendríamos un regalo por cabeza, y ni siquiera imaginábamos qué íbamos a encontrar allí envuelto: el regalo estaba en consonancia a la situación económica que estuviésemos atravesando en esas fechas. El juguete que mamá hubiese dejado para nosotros en el balcón era toda una incógnita hasta la mañana en que abriésemos nuestros regalos.

Pasan los años, somos adultos y nuestros gustos son de lo más variados. Lo reconozco: de todos los miembros de esta familia la más difícil y que más quebraderos de cabeza genera a la hora de regalar soy yo. En más de una ocasión se ha dicho de mí: «es que lo tienes todo», ¡ay, señor! Si lo tuviera todo sería la hija de Donald Trump y tendría hasta un padre millonario con un pelo raro, raro. Y no, no lo tengo todo, ni falta que hace tenerlo todo, pero entiendo la queja de quienes más me conocen: es difícil acertar conmigo, pero es la impresión que doy porque a veces lo más sencillo es todo un triunfo conmigo.

De ahí mi pregunta: ¿cómo hacer feliz a otro gastando muy poco? Pues véase a continuación unos cuantos ejemplos, el primero el mío, cuando no hace mucho mi hermana Yolanda me sorprendió con un bolígrafo BIC de tinta verde. Sí, un boli, habéis leído bien. Fijaos, en la ocasión está el regalo menos pensado, simplemente porque yo hice el comentario de que nunca había tenido un bolígrafo verde y a los pocos días se me entregó ese presente. ¿Quién iba a imaginar que una cosa tan sencilla y de tan poco valor económico pudiera alegrar a alguien? Pues a mí, y buen uso que le doy cuando hago correcciones de mis novelas en papel ¡cómo resaltan mis fallos y errores rodeados en ese color!! Amazing!!!

Desde niña he querido tener una casa de muñecas, enorme, para llenarla de diminutos muebles y objetos. Parece un deseo de infancia que ya quedó atrás, pero no hace mucho comenté que me gustaría pasarme horas dedicada a jugar con esa casa si en realidad la tuviera, creo que resulta una gran terapia contra el estrés.

Mi hermana Ana me sorprendió con una de esas casitas y el regalo llegó un día en el que no era ninguna fecha señalada para mí, esa casa vino sin más y mis ojos se abrieron como platos al entender que cuando hablas se te escucha, y el más mínimo comentario hecho sin intención tiene eco después en detalles tan valiosos como ese juguete. Ana sigue añadiendo objetos para amueblar mi casita de muñecas, la que espero poder ampliar y ponerme a jugar siempre que me abrume la ansiedad. Jugar con ella cuando ya me haya jubilado y el tiempo libre sea mi mayor trabajo es un sueño para mis días dorados. «Vamos a ver a la yaya que sigue ampliando su pueblo de juguete», eso espero que digan mis nietos.

Ana es un ser «regalante» por naturaleza, cumplidora y obsequiadora como pocas que yo conozca. Lo que más me gusta son sus regalos comestibles tras estar horas trasteando en la cocina, los obsequios que alegran el estómago son todo un éxito en los detalles que ella tiene con quienes la conocemos.

Regalos hechos con amor… de maridos apañados

Regalos sorpresa y sin necesidad de usar papel ni lazo… Aquí nos topamos con otro buen eslogan publicitario: «los mejores regalos no llegan envueltos». Un marido agasajando con una cena íntima. Una parte fundamental del plan: tener a los niños acostados cuando llegues a casa; esto ya es todo un éxito para conseguir un pleno de aciertos con este regalo inesperado. Sin sonido infantil como banda sonora y una imagen prefabricada en televisión de una chimenea encendida como fondo para la velada. ¿Una imagen tópica y muy manida en momentos románticos cinematográficos? Leñe, si llegas a casa después de una larga jornada y te encuentras ese ambiente no dices que no… ¡a nada! Hasta creo que te acercas a la pantalla para calentarte las manos con esas llamas de pega. ¡Un aplauso desde aquí para el marido de mi hermana Yolanda, ingenioso y apañao donde los haya!

Y va otra de maridos ingeniosos que hacen regalos que perdurarán para siempre en la memoria por lo delicado de su gesto, por el amor que ponen en dedicar su tiempo para hacer feliz a otro. El marido de mi hermana Ana confeccionó para ella un marca páginas con flores secas, a las que añadió un poema de García Lorca que expresaba toda la admiración que su mujer le provoca:

«Que yo no tengo la culpa,

que la culpa es de la tierra

y de ese olor que te sale

de los pechos y las trenzas»

Viene aquí otro eslogan: «Regala palabras». Qué bonito darte así al otro y hacerle ver con unas palabras lo que tu cuerpo inspira en él, me parece precioso, muy romántico y también muy sexi, puro y erótico. Ni Beyoncé ni el mejor cuerpo 10, eres tú y toda tú la que inspira así a tu marido. Querida Ana, suertudos sois por haberos cruzado un día uno en el camino del otro. No lo olvides cuando te lamentes porque no te caben esos pantalones tan monos, o porque ese vestido al que le has echado el ojo en la tienda, y te has probado, hace que resoples porque solo marca todo eso de tu físico que tanto quieres ver desaparecer.

¡Viva los hombres enamorados, tiernos, apasionados, todos esos que son legión, que aman y respetan a las mujeres y las aprecian en todo lo que valen! Viva los hombres que extienden su mano para apoyar, sujetar, dar calor, cobijo y amor. Regala tu mano y toda tu fuerza, pero para dar golpes de cariño y comprensión.

Una foto, un recuerdo, un regalo, un detalle encerrado en una imagen

Sara, la pequeña de la casa, tiene una predilección especial por las fotos antiguas. Su carita cuando descubre alguno de esos tesoros fotográficos en casa de algún familiar no tiene precio, se queda tan enamorada de ese papel envejecido que encierra tantos recuerdos que, el dueño en cuestión de la foto no tiene más remedio que regalársela.

Aprovecho que he nombrado a mi hermana Sara para entonar el mea culpa en uno de los regalos que le hicimos entre todos. Lo reconozco: me lucí, tuve mi mejor momento, un instante de gloria cuando, encargada de comprar un regalo para su cumpleaños me decidí por un reloj. Al verlo en la tienda, lo imaginé de inmediato en su delgada y bonita muñeca y pensé únicamente en lo ideal que le quedaría. Hasta aquí gran idea, sí.

Y la idea murió justo en el momento en que lo desenvolvió, porque caes en la cuenta de que su suegro es el dueño de una relojería, ¡¡pffffffff!! Y digo más: ¡¡uffffff!!. «Grandes meteduras de pata en la historia del regalo de la humanidad», se titularía ese libro. Sé que no me lo tienes en cuenta, pero yo sí, prometo enmendar mi falta… ¿quizá con un reloj de pared? Oye, ¿de esos vende tu suegro?

Cuando el regalo es simplemente pensar en otro

Mi hermano Jose es el receptor de regalos perfecto, él es feliz con el simple hecho de tener un regalo en la mano, porque has pensado en él, porque te has molestado en buscar algo solo para él y lo que haya ahí envuelto, entre los pliegues de ese papel colorido, es lo de menos. Su cara se ilumina de una manera especial, como nunca antes he visto yo, cuando descubre que ese paquetito que tienes en la mano es para él.

Su peor enemigo es un paraguas, el material del que están hechos le altera incluso la visión, nunca lo veréis con uno en la mano, por más que llueva, diluvie o anuncien en el parte del tiempo gota fría. Por eso, querido Jose, este regalo es para ti, que disfrutes la imagen:

Regalos para hacer reír

Aquí va un regalo hecho únicamente para provocar risas, fue con motivo de la despedida de soltera de mi hermana Verónica. La idea era sencilla: ropa interior fea, anti sexi, anti erótica y de unos explosivos colores, por lo que no era anti reflectante. Añado, para más seña de identidad, que tenían un extra en toda su excelsa «feura»: tenían cascabeles.

Venían guardados con mucho mimo en una cajita dorada, como si de una joya de gran valor se tratase. Las risas que lanzó Verónica al destapar semejantes perlas de la lencería fina son el mejor regalo que pudimos llevarnos todos los asistentes a esa comida. Otro eslogan más: «Regale carcajadas»… y unas buenas gafas de sol, para no caer cegado ante esos colores.

Espiando conversaciones por el patio de luces

En cierta ocasión andaba yo trasteando con mi la lavadora, rebuscando una prenda que no debía estar entre la ropa blanca cuando escuché a mi vecina Clotilde conversando con su hija Cristina, la eminente logopeda. Esta, le comentaba a su madre el detalle que había tenido con su pareja por su aniversario: 15 razones por las que amaba a ese ser tan especial que en breve se convertirá en su marido. 15 razones escritas y guardadas en un tarro de cristal.

Hay momentos en los que buscas algo en la cocina porque la ansiedad te devora y no sabes qué comer. Hay momentos en la vida que te devora la tristeza y olvidas muchas cosas, esas 15 razones dentro de un tarro pueden paliar esa tristeza si te devora la ansiedad o si en alguna ocasión, esperemos que no, la pareja de Cristina llegase a olvidar porque lo eligió a él y solo a él. Bastará con que se acerque a la cocina, baje el tarro de la estantería y lo abra para devorar palabras dirigidas a él y al profundo amor que se tienen. «Cuando regalas amor te regalas a ti mismo», este un eslogan para saber caminar por la vida de los regalos.

Una persona que hace regalos originales tiene derecho a recibir detalles que son impagables, Cristina tuvo su ración al descubrir un libro en el que ella es la protagonista absoluta: su historia contada desde su nacimiento ilustrada con preciosas fotos e inolvidables frases.

Regalos con imaginación

Ese tarro lleno de razones requería imaginación, también el marca páginas de Ana. Imaginación y recurrir a los trabajos manuales: «armados de papel, tijeras y pegamento pueden obtenerse grandes regalos». Eslogan publicitario para bricomaníacos.

En una ocasión me hice un traje con dos pliegos de papel y con el sobrante unos lazos, uno para la cabeza y dos más para los zapatos, era el regalo para mi pareja era yo. Y no tuve que enviarme a ninguna parte, esperé sentada en el sofá de casa a ser descubierta. Al parecer, y después de tantos años de convivencia, debo decir que el acierto fue total pues el regalo no fue devuelto ni cambiado. Por si os lo estáis preguntando: sí, tengo foto del momento, pero no me atrevo a subirla aquí.

Al preguntar por su mejor regalo a mi hermano Quino, me ha sorprendido con su respuesta, porque su regalo coincide con uno de mis regalos más especiales: un libro muy parecido al que le regalaron a Cristina, uno en el que tú eres el protagonista.

Me cuenta Quino que una buena amiga tuvo el enorme detalle de llenar páginas con fotos suyas para hacerle saber por qué él es alguien especial, una especie en extinción: «Quinus sapiens», como su amiga lo definió.

En honor a él, y a su bonito y cuidado regalo, transcribo las palabras que me hizo llegar por mensaje para contarme como recibió el gran detalle y lo que le hace sentir:

«Mi regalo más emotivo, por Quino»

«Hace un porrón de años, una buena amiga me hizo un regalo personal, único, inesperado y que me causó gran emoción. Aún lo conservo. Acto seguido de recibirlo pensé que ese regalo era a la vez una despedida, un punto y final de nuestra amistad. Y no andaba yo muy descaminado, porque aunque seguimos viéndonos y asistí a su boda, yo notaba que nuestra amistad se enfrió… ¡y de qué manera!: hace casi un año ya que no la veo. Cuando la llamo siempre contesta, aunque siento que ya no es como antes.

Pero siempre estará en mi recuerdo y en el top ten de los mejores recuerdos de mi vida. Su regalo: este álbum de fotografías y collages, con textos escritos por ella, a mano, 13 páginas con estilo, nada de ordenador o encargo on line, textos en clave de humor y mucho cariño que me describen como un ser único, en vías de extinción, en resumen: todo un sol. Muchas gracias, amiga.»

Cuando eres especial y único mereces regalos especiales, y esa palabra «único», aunque esté muy gastada para definir a una persona, en algunos cobra sentido. Lo sabe quien te quiere, tu amiga lo sabía, y eres tan único que guardas como un tesoro ese regalo a pesar de que esa relación se enfriase.

Regalos hechos con las manos, artesanía del corazón

Yo también puedo enorgullecerme de haber recibido un libro dedicado únicamente a mi persona unida a mi pasión por el cine. Una amiga tuvo el ingenio, el detalle y el tiempo para confeccionar un libro en los que los protagonistas somos el cine y yo. Una colección original y divertida de mis fotos más peculiares para ser la protagonista de una selección de 21 películas del cine español a cuál de todas más extraña. El libro no tiene desperdicio alguno, mi cara al ver semejante ingenio del corta y pega (de tijera y pegamento), no tuvo precio y tampoco mi corazón, frenético de la emoción ante el gran detalle.

Lo tengo en casa, en la estantería, junto a mis mejores libros, abrirlo y no dejar de reír es todo uno. Gracias amiga Luz, ser la estrella de tanta película es más que un honor, un privilegio.

Pedir a los amigos que compartiesen sus mejores regalos conmigo para este escrito, ha servido para recordarme que yo también fui buena en esto del «corta-pega» para hacer feliz a otros: Fani sacó del baúl de los recuerdos todas las cartas que una vez acabada la universidad nos hicimos llegar. Fueron años de mucho tráfico epistolar y de vez en cuando la sorprendía confeccionando pequeños libritos hechos de recortes de revistas y mis mejores ocurrencias para robarle unas cuantas sonrisas, esas que ya no podíamos compartir en los descansos entre clases.

¿Habéis enviado una postal sin estar de viaje? O incluso que el destinatario sea la misma persona con la que en ese momento estáis viajando para hacerle ver qué te hace sentir compartir esa aventura con él o ella. Probadlo, no se necesita ni siquiera sello, con depositarla sobre la cama de hotel en la que estéis alojados será suficiente para hacérsela llegar a su destinatario. Ahora viene bien un eslogan para recuperar una sana costumbre como es la de escribir: «Regale cartas a quienes ya no ve tanto como le gustaría»

He aquí una de esas postales que yo enviaba sin necesidad de viajar y sin venir a cuento, porque no es necesario un cuento, un motivo o razón para hacer feliz a otro:

En el reverso, el texto que le dediqué se iniciaba así: «Querida Fani, Pedro y yo nos encontramos en Africa…», y  no, en esa ocasión no nos encontrábamos en ese continente, resulta obvio por los flamencos de la imagen. Una postal que no sé cuántos viajeros elegirían de todo un expositor, pero por menos de un euro pude regalar una sonrisa y hacer que esta regrese a la cara de mi amiga cada vez que descubra ese trozo de cartulina entre sus recuerdos.

Fani me envió una foto con todas mis cartas ordenadas por fechas con una nota: «Seguiré riéndome cada vez que lea tus cartas». Para mí fue todo un orgullo preguntar: «dime un regalo que guardes por su gran valor sentimental más que económico» y ver que, mis cartas y postales absurdas eran ese mejor regalo para ella. ¡¡Gracias por conservar tanta ocurrencia encerrada en un sobre!!

Regalos que penden de un árbol

María José, hermana, no me he olvidado de ti. Todo buen regalo que te llega al alma que se precie debe venir acompañado de su historia. Ella también tiene la suya: pasó unos bonitos días en la casa de campo de un amigo, salían a pasear cada día y dedicaban un tiempo especial a hablar, a contar, a desgranar sentimientos, a poner las emociones a flor de piel. Y mientras eso sucedía, él le ofrecía las mejores cerezas que el árbol bajo el que estaban sentados les regalaba.

Pasados unos días, él la sorprendió apareciendo en su lugar de trabajo; pidió que bajase hasta la puerta y allí le regaló una cajita con las mejores cerezas, esas que habían dejado de saborear días atrás durante esas bonitas charlas.

¿Unas cerezas pueden ser un regalo grandioso, valioso, emotivo y emocionante? Ya vemos que sí, algo tan simple, tan sencillo puede ser lo más preciado y original, depende de la intención, la persona, el momento. A menudo sobran los euros y falta la imaginación para llegar hasta el corazón de quienes más queremos con un regalo.

Con poco se puede hacer muy feliz, con ingenio se confeccionan los mejores regalos del mundo. Escuchad cuando, quienes os rodean hablen, de su boca se escapa siempre qué es aquello que puede llegarles al alma, solo hace falta prestar atención.

No me quedo con las ganas de decir cuál sería un gran regalo para mí: ver publicada mi primera novela escrita, pero en papel. La pelirroja de la bicicleta tan solo existe en versión digital, y muy agradecida me siento porque la editorial Penguin Random House se fijase en ella, fue un regalo extraordinario, ver cumplido un sueño no tiene precio como regalo.

Pero sentirla entre mis manos, poder rozar el lomo de mi libro asentado en una estantería, oler el papel en el que está impresa mi primera historia… eso sería un regalo de un valor incalculable para mí.

Seguiremos soñando, soplaremos los dientes de león cuando nos tropecemos con ellos y no dejaremos de pedir deseos.

Sirva este largo escrito de hoy sobre regalos que no tienen precio, como agradecimiento a todos los que están junto a mi compartiendo la ilusión con mis proyectos literarios: mis novelas, la publicada y las que espero están por publicar, y también por su apoyo incondicional con este blog. GRACIAS FAMILIA LITERARIA!!! Para Pintina Cuneo sois el mejor regalo.

Si quieres saber novelas que regalar a adolescentes

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Comentarios

3 enero, 2020 a las 10:04 pm

Yo incluiria en esos detallados regalos, el que siempre nos haces al escribir… Gracias!



Cristina Logopeda
3 enero, 2020 a las 10:14 pm

Gracias por unirnos y describirnos a través de esa herramienta que solo tú sabes usar tan bien. Gracias por regalarnos momentos, recuerdos y experiencias que mejoran si duda a través de tu discurso



3 enero, 2020 a las 10:25 pm

Me ha emocionado mucho saber que te hizo tanta ilusión ese boli verde. Ánimo, verás como al final tu gran deseo también lo veremos cumplido. Un honor pertenecer a esta gran familia que has formado con nosotros.



4 enero, 2020 a las 12:21 am

Uno de mis mejores regalos me lo hiciste tú y sigues haciéndolo cada vez que cuentas conmigo para ayudarte. Me gustaría poder regalarte tu propia novela algún día.



4 enero, 2020 a las 12:46 am

Pintina eres una muy buena “regalante”.Siempre sabes escoger el detalle adecuado para cada uno de los que estamos en tu vida.No necesariamente han de ser paquetes en sí, simplemente,sin querer, por tu forma de ser, regalas esas palabras o esos momentos y no te das cuenta, esa es tu magia.💫💫💫💫



4 enero, 2020 a las 9:27 am

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.
G. A. Bécquer



4 enero, 2020 a las 11:07 pm

Amistad, cariño, generosidad, emotividad, aprecio, simpatía, apego… pero sobre todo «amor» es lo que rezuman y proyectan las líneas de la última entrada del blog de Pintina. Lástima que la autora se quedara simplemente en escritora, porque leyendo de la manera que conoce a sus amistades podría haber sido una detective del calibre del mismísimo Sherlock Holmes, digna de que Sir Arthur Conan Doyle le hubiera dedicado una de sus novelas.



    10 enero, 2020 a las 1:45 pm

    Cuando recibes cariño lo justo es devolverlo, si es posible intensificado.Y sí, el misterio es lo mio y para eso hay que estar atentos a todos los detalles, de ahí que siempre procure estar atenta a las personas que me rodean. Gracias por tus emotivas palabras.



5 enero, 2020 a las 8:41 am

Espero que tu sueño y deseo se cumpla.
Por tu trabajo, constancia, talento,…que así sea.
Un abrazo.



6 enero, 2020 a las 12:20 pm

Me encantan estos ratitos leyendo tu blog



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