los dos en el sofá
especiales

RECORDANDO A GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

sentados en el sofá

Se cumplen ahora seis años de la muerte del escritor que más admiro y cuya novela, Cien años de soledad es la novela que más veces he releído, maravillándome una y otra vez, y por supuesto sin cansarme, de la escritura de Gabriel García Márquez. Disfrutando de todas esas historias dentro de la trama principal, soñando con la casa en la que vive esa familia y deleitándome de toda la magia que impregna mi novela favorita, de la que me enamoré allá por 1994 y que visito cada verano casi que por pura necesidad de sumergirme en la prosa de García Márquez.

Digo visito y lo he dicho bien, porque para mí es como estar dentro del propio libro, viviendo en él. Que eso es mucho más que leerlo y un simple pasar de páginas.

Recuerdo dónde estaba y qué hacía el día que anunciaron por televisión la muerte de García Márquez: en el baño de un hotel de Salamanca, lugar elegido ese año, 2014, para pasar la semana santa. Yo estaba terminando de vestirme para salir a dar un paseo por el centro, esa noche recuerdo que teníamos contratada una ruta nocturna para visitar la ciudad. Cuando admiras a alguien y sabes de una noticia tan triste, esos momentos se quedan grabados para siempre en tu memoria.

Reconozco que sentí pena al saber que nos había dejado, pero nos queda el consuelo, aunque uno enorme… ¿que por qué digo esto? Porque podemos disfrutar, y visitar, su obra eternamente. Esa es la grandeza de los gigantes de la literatura como era García Márquez.

Escribiendo Cien años de soledad y las deudas llamando a la puerta

cien años de soledad

Para quien no lo sepa, cuenta García Márquez que en la época en la que escribió Cien años de soledad era una época muy mala económicamente hablando, sin embargo, muy buena para él como autor, porque no dejaba de escribir. Fueron meses (18) en los que sus hijos lo recuerdan como «un hombre que estaba encerrado en un cuarto y que no salía para nada».

Aunque, dada la situación, fue inevitable el tener que salir del encierro literario en una ocasión, ya que el dinero se había acabado y tuvo que vender su coche. Después de eso, García Márquez pensó que ese dinero les duraría años y en cambio solo les duró tres meses.

Hasta que un buen día, la escasez de dinero volvía a llamar a su puerta: el dueño de la vivienda reclamaba tres meses de atrasos por el alquiler. Mercedes, la mujer de García Márquez, le apremió a dar una respuesta acerca del tiempo que le quedaba para acabar la novela: «seis meses», le contestó su marido. Con lo que su mujer no tuvo más remedio que hacerle ver al dueño de la casa que hasta pasados siete meses no iba a recibir dinero. El escritor dio su palabra de que cumpliría en el plazo establecido.

gabriel garcia marquez

Así fue: acabada Cien años de soledad, García Márquez pudo cumplir lo dicho y gracias a trabajos en publicidad pudo saldar la deuda del alquiler. Ahora solo faltaba dar a conocer su obra en la editorial. Su mujer y él se plantaron en la oficina de correos para enviar el manuscrito, 700  páginas que, tras pesarlas, les anunciaron que el envío, desde México hasta Argentina, ascendía a 83 pesos.

Aunque, una vez más, su esposa estaba ahí al quite para hacerle posar los pies en la tierra y darle un bocado de realidad: le dijo que tan solo les quedaban 45 pesos. Entonces, ¿qué hizo García Márquez? Pues así como Salomón hiciera en su día: dividió la novela por la mitad y fue quitando páginas hasta alcanzar el peso que podía permitirse pagar.

Pero como la novela debía enviarse en su totalidad, su mujer, al regreso a casa, vendió algunos electrodomésticos: la batidora, el secador de pelo y el calefactor que el autor usaba a la hora de escribir, porque según cuenta García Márquez, él podía soportar cualquier cosas mientras escribía salvo el frío. Con el dinero obtenido de aquella venta, 50 pesos, pudieron hacer el resto del envío que costaba 48 pesos. Cuando al fin salieron de la oficina de correos su mujer le dijo:

«Ahora solo falta que esta novela sea mala»

Y esto es algo que ya sabemos que no sucedió. Este tipo de cosas hacen a Gabriel García Márquez mucho más grande  como autor, porque debió escribir bajo la enorme presión que significaba que su familia no tuviese dinero para cubrir gastos. Me pregunto qué habría sido de Cien años de soledad si ese casero no hubiera sido tan comprensivo y paciente con ellos y les hubiera echado de la casa.

Recomendación

libro

No voy a negar que hay lectores que no han conseguido acabar una historia como la que Gabriel García Márquez relata en Cien años de soledad. También están los que sí la han acabado y sin embargo no les gusta nada. Por eso, y para quienes no se hayan iniciado todavía en la narrativa de este autor, recomendaría empezar el camino de su obra por alguno de sus relatos. Sin duda para mí, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada es un excelente relato para conocer al autor.

Relato de un náufrago es otra de mis preferidas dentro de sus historias cortas.

relato de un naufrago

Otra gran historia

El amor en los tiempos del cólera es la otra novela larga que también recomiendo leer. Eso sí, para nada recomiendo ver la adaptación al cine, al menos no hacerlo antes de haber leído el libro. Siento decir que no me gustó nada y Javier Bardem, pese a que tiene interpretaciones brillantes, en este papel no resulta nada creíble, menos aun cuando aparece caracterizado como un anciano.

el amor en los tiempos del cólera

Pero claro ¿y cómo no nombrar otras grandes obras de García Márquez? Crónica de una muerte anunciada, La mala hora, Los funerales de la Mamá Grande… o donde relata sus memorias: Vivir para contarla.

Un abrazo enorme al cielo, ese espacio intangible donde seguro el espíritu de Gabriel García Márquez continúa escribiendo y llenando de magia cada rincón de la eternidad.

Gracias a Gemma, mi ilustradora más especial, por regalarme ese gran momento de poder estar sentada junto a mi idolatrado García Márquez, aunque sea en forma de caricatura.

Feliz lectura a todos!!!!!!

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Deja un comentario