novela romántica
Novelas / Sin categoría

NOVELA ROMÁNTICA SÍ, ¿POR QUÉ NO?

Muchos son los artículos en los que se escribe sobre este tema. Pero yo no quiero hablar del volumen de ventas que este tipo de literatura mueve ni de cuántos ejemplares se han vendido a lo largo de este 2019 al que todavía le quedan meses de lecturas y ventas por delante.

Me quedo con la parte romántica de todo esto y voy a dejar a un lado la cara económica. Me quedo con el lado humano, tanto de lectores como el de las historias que esas exitosas novelas románticas intentan transmitir.

¿Por qué sorprende que guste la novela romántica?

¿Por qué sorprende que se venda tanta novela romántica? Hablan de amor… ¿acaso el amor esta pasado de moda? ¿Es que el amor ya no se lleva? ¿Lo romántico no viste? No es la chaqueta de la temporada, ni el bolso que crea tendencia por unos meses invernales.

El amor es un sentimiento inherente al ser humano que siempre estará ahí, entonces, ¿por qué no escribir sobre él? ¿Por qué no contar cómo se conocen dos personas? Y hablar de cómo conectan, puesto que ese proceso y toda la tensión que viven los protagonistas en las novelas románticas es lo que nutre estas historias que hacen las delicias de tantos lectores.

¿Cómo son las novelas románticas actuales?

Historias con personajes accesibles, novelas románticas con una trama coherente, diálogos divertidos, protagonistas cercanos entre los que surge el amor de un modo que cualquier persona puede haber vivido o al menos imaginado. Y no hablo de que nos tenga que suceder lo mismo que a los protagonistas para que conozcamos el amor. Voy a lo que viven, a lo que sienten al mirarse, a cómo se emocionan y nos hacen emocionarnos mientras los leemos… a cómo sufren.

Porque, qué duda cabe, que esos sentimientos a flor de piel que nos hacen llegar página tras página es algo tan real que en un momento u otro de nuestra vida hemos podido experimentar. Si conocemos el amor, o si todavía no lo hemos hecho, seguro que alguna vez hemos vivido o soñado con situaciones como las que ahí se describen.

No tenemos por qué vivir la relación en la que estamos inmersos tal y cómo lo hacen los protagonistas de la novela romántica que hemos leído. Si estamos enamorados la nuestra también es una historia maravillosa y si en este momento no lo es, pongámonos las pilas para que sigamos sintiendo y experimentando lo que provocó la chispa en los inicios. Vivamos nuestra única e irrepetible novela romántica, saquémosla del libro y hagámosla real.

Una buena historia, una buena película.

En este punto de la entrada de hoy, en el de recuperar una historia que ya nació y está por desaparecer, quiero, como cinéfila que soy, recomendar una película: «Si de verdad quieres» (2012), donde vemos a la incombustible Meryl Streep en una interpretación tierna e insuperable.

Casada durante 32 años necesita algo más que rutina o hacer ver que tiene un matrimonio estable y convencional. Desea recuperar la pasión y hacer que vuelva a nacer la chispa de nuevo entre ella y su testarudo marido, un hombre acomodado en un día a día sin sobresaltos.

Para intentar recuperar lo que una vez vivieron (todo eso que nos encontramos en las páginas que tanto emocionan de las novelas románticas) ella lo anima a acudir a terapia matrimonial y ahí, en esas hora de charlas con el terapeuta, veremos lo tristes que ambos se sienten por la pérdida del amor. Se vacían ante un extraño volcando reproches uno sobre otro, porque en ese largo matrimonio se les ha olvidado hablar y contar cómo se sienten.

Se acusaran del poco romanticismo que entre los dos existe, charlarán de qué les hace sufrir y sobre todo recordarán qué les gustaba del otro, como se excitaban y lo maravillosos encuentros sexuales que antaño tenían. ¿Por qué entonces se perdió todo eso? Y precisamente todo eso que perdieron y desean recuperar es lo que nos encontramos en la novela romántica y no nos damos cuenta de que cualquiera lo ha tenido en la vida real (y si hay alguien que todavía no lo ha vivido ni sentido hay que hacer que pase, es beneficioso para la salud, sí).

Esta pareja de cine (pero que podría ser cualquiera de las que tenemos cerca de nosotros en la vida real) intentará volver a entrar en su propia novela romántica, la suya, única, especial y sencilla, pero la que al fin y al cabo les enamoró.

Estremece ver llorar a la protagonista cuando él se cierra a todo, porque ella sabe que se siguen amando, pero que la manera en la que viven ese amor en la actualidad no es sana, no es la correcta, no es la que se merecen.

Os dejo que descubráis cómo acaba.

¿Finales felices? ¡Claro que sí!

¿Y por qué sientan tan mal los finales felices de los que están plagadas las novelas románticas? ¿Predecibles? Sí, pero ¿acaso no esperamos que el malo o los malos mueran al final de la novela negra o de aventuras que hemos leído? ¿No esperamos que el bien triunfe sobre el mal en cualquier novela que leamos, sea del género que sea?

¿Por qué no puede acabar bien una novela romántica? Tampoco es que sea un «felices para siempre». ¿Quién sabe lo que le espera a esa pareja después? La novela acaba con un final feliz en ese momento en que cerramos el libro, lo que ocurra con el tiempo queda en manos de todo lo que esa pareja de novela romántica ponga de sí mismos para que la felicidad les vaya acompañando en el día a día… si es que de verdad quieren.

Lo romántico triunfa, lo romántico gusta, porque a todos nos agrada que nos miren con cariño, que nos amen con pasión. Gustar y que alguien nos guste, ser querido y respetados por otro. Queremos ser amados con delirio, vivir la aventura romántica de nuestra vida y sobre todo: escribir nuestra propia novela romántica a golpe de vivencias y experiencias.

Una buena historia, un precioso libro.

El amor antes, ahora y siempre. El amor en sus diferentes manifestaciones, seres que se aman y se desean, esto es buen plan de lectura siempre. Y como buena devoradora de libros que soy, ahora quiero recomendar la última novela que he leído: «Eleanor y Park», Rainbow Rowell (2013). Buscaba recomendar lecturas para mi hijo de cara al verano y leí la reseña de esta novela juvenil por casualidad, me enamoré de inmediato y la compré y entonces no pude evitarlo: la leí. Me gusta leer de todo y si hay un libro en casa raro es que no lo abra.

Os animo con esta lectura si tenéis hijos e hijas en edad adolescente y sino los tenéis leedla vosotros, os llegará al corazón. Como dato: en una noche ya estaba acabada. Hacía tiempo que no me emocionaba tanto leyendo. Es sencilla y conmovedora a la vez. Eleanor y Park se enamoran y lo bonito es ser espectadores de cómo sucede ese proceso y sobre todo cómo se dan cuenta de lo mucho y bueno que cada uno aporta al otro.

Además, pone en relevancia un tema muy actual pero por desgracia muy preocupante: el del acoso escolar.

Otro dato: es interesante ver cómo los protagonistas no necesitan de móviles y de wasaps, ni de estar continuamente conectados al wifi, puesto que la novela transcurre en el año 1986 y nada de eso existe en esa época. Viene por tanto muy bien que los chicos y chicas de ahora comprueben que no se acaba el mundo por no llevar un móvil prácticamente pegado a la mano.

¡Que viva el amor!

Amor maduro o amor juvenil, amor de novela romántica o amor real. Amor entre páginas, amor en el día a día, amor en 1986 y también en el 2019. Amor perdido y saber recuperarlo y de no ser así pues habrá que pasar página y seguir adelante con el convencimiento de que nos saldrá al encuentro en cualquier parte.

Todos necesitamos amor, nuestra media naranja o nuestro medio limoncico.

Amor para que otro ser nos complemente o nos complete, cada uno lo ve de un modo diferente, pero… «¡Que viva el amor… siempre!»

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Comentarios

28 julio, 2019 a las 3:58 pm

Para mí lo romántico (novelas, películas,….) eran como ciencia ficción hasta que encontré a mi media naranja. Ahora las disfruto mucho más porque sé que esas cosas pueden pasar. Espero mantener esa chispa a lo largo de los años y que ¡viva siempre el amor!



29 julio, 2019 a las 9:47 am

Finales felices siempre, el amor por delante de todo, la vida sin amor no es nada, me encantan las historias de amor y la novela romántica.
El dar amor, sentirme querida y cuidada es lo mejor.



6 agosto, 2019 a las 12:57 am

Que viva el amor…¡siempre! Solo por eso, novela romántica sí o sí.



24 octubre, 2019 a las 8:44 am

Yeah bookmaking this wasn’t a high risk determination great post! .



Deja un comentario