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LOS IMPRESCINDIBLES DEL VERANO

Me apetecía hablar del verano en tono distendido, es el tono en el que se debe hacer todo en esta época del año: sin estrés, sin prisas, sin presiones, sin relojes… Puedo continuar: sin tacones, sin sostenes, sin maquillaje, sin horario, sin semáforos… Y seguir un poco más: sin jefe, sin horarios, sin fichar, sin trabajos que entregar… Y un poco más incluso: sin neveras vacías, sin las llaves de casa que no aparecen por ninguna parte, sin «que me pongo hoy que no haya que plancharlo»…

Así que recopilando opiniones varias y pensamientos diversos me he atrevido a reunir a parte de mis amigos junto a una voz narradora en una imaginaria familia que nos van a mostrar, sin mucha filosofía ni pensamiento profundo, pero si con una gran carga de sentimientos y recuerdos, de qué están llenos los veranos para que estos merezcan la pena. Aquí va esta micro historia de imprescindibles:

«Andaba la otra tarde pensando que si nos saltásemos esta estación de verano en la que permanecemos inmersos sin duda nada pasaría, ya hemos sufrido varias olas de calor, detesto la playa en agosto, atestada de gente, sombrillas y toallas, niños salpicando arena, gente fumando alrededor y personas vocingleras que no dan tregua a tu mente ni un segundo. No me gustan los lugares típicos de vacaciones llenos a rebosar de gente y comer en un chiringuito con el bañador húmedo y con el calor de la arena subiendo desde mis pies no es algo para lo que nací, ni volviendo a nacer tres veces más sería fan de esa experiencia gastronómica.

Compartiendo mensajes

Pero he comentado mi desidia estival con mis hermanos, eso sí, por grupo de wasap, porque reunir a los ocho hermanos que somos ahora en vacaciones es un tanto complicado. Me apetecía saber qué era para ellos el verano, cuáles son sus imprescindibles para poder decir: cuando veo… cuando huelo… cuando pasa… lo que sea, entonces para mi es verano.

Empezamos a compartir mensajes y me di cuenta de algo muy importante: en casi todos los casos sus imprescindibles iban unidos a la infancia, a gestos de los más triviales y sencillos, a esos recuerdos forjados a base de pasar calor, de salir a la calle pese a la canícula… y me doy cuenta de que no, de que el verano no es posible esquivarlo, saltarlo o esquivarlo del calendario. Aunque en un mundo fantasioso se pudiera hacer tal ejercicio de abstracción, porque quedaría un hueco, un socavón, un enorme boquete porque el que se perderían muchas anécdotas, muchas risas, muchas palabras contadas, mucha arena y mucho sol.

Para Jose, mi hermano mayor, su imprescindible es tan básico y mundanal como conectar el aire acondicionado y sentir de inmediato que los filtros están limpios, por el contrario el olor que desprende el aparato en invierno tras los meses desconectado le hace arrugar la nariz. Es un imprescindible olfativo que le indica en qué estación se encuentra.

Joaquín, mi otro hermano, no tardó en contestar para dar a conocer su básico del verano, no lo pensó mucho y nos retrotrajo hasta una canción: «el verano ya llegó, los mosquitos, la calor, la olorcica de los pies…», bueno, sí nada espectacular y oloroso, muy oloroso. También hablaba de granizados y helados y entonces a todos nos vino a la mente el mejor recuerdo: el de mi padre cuando nos compraba en fin de semana un helado de tres sabores.

Turrón o tres sabores

Ahora los wasaps se disparaban en el teléfono, a todos nos invadía el mismo recuerdo y todos nos volvimos melancólicos sin poderlo evitar, mi hermana Yolanda hasta lloraba emocionada. No es para menos, el sabor del helado variaba considerablemente cuando coincidía que papá cobraba, entonces disfrutábamos de la cremosidad del turrón y eso era como una quiniela de catorce para aquella pandilla de chiquillos ansiosos por degustar tan rica, deliciosa y fría golosina.

Comentamos también que ahora nada es igual, ya que podemos comprar helado en cualquier estación, durante todo el año y existe tanta variedad… tanto donde escoger que a veces incluso me desespero y no escojo nada, cuando ahora me lo puedo permitir ya no me apetece. Y nos damos cuenta de que ya no se disfruta del mismo modo que cuando teníamos que esperar a que llegasen aquellas tardes en el kiosco de Sole y la imagen de mi padre abriendo su cartera, la incertidumbre de saber de qué sabor sería el helado. Todo eso ya no volverá, es algo que ninguno de mis hermanos ni yo misma podremos volver a sentir. Pero la emoción de lo vivido es el imprescindible de todos nosotros y es lo que nos une de algún modo.

Plantas fragantes

Para mis hermanas Ana y Marijose el olor del jazmín es lo que asocian al verano, será porque la habitación que compartían de niñas estaba próxima al jazminero. En cambio yo dormía en el otro extremo de la casa, pegadita al galán de noche y ese olor inconfundible es mi imprescindible del verano, para mí, no llenarme los pulmones de ese aroma, aunque sea una sola vez en esta estación implica que el verano casi ni ha ocurrido, que algo ha fallado. Bueno, sí y escuchar el sonido de los grillos en la calle, magistral concierto nocturno que adormece al más pintado.

Steven Spielberg y su buen hacer

Nada me hace más feliz que ver la película Tiburón cada verano, por la noche, a las mil en mi sofá. Mis hermanos me dicen si no me cansa o me aburre año tras año. Pues no, porque es lo que toca en esta estación: una historia veraniega cien por cien, me pongo en situación, en esa isla y me sigue provocando la misma sensación escuchar la mítica canción cuando el escualo está por aparecer… básico muy básico, ¡¡sí, un básico del verano!! Como las camisetas blancas de cuello redondo de esa conocida marca low cost gallega que triunfa por todo el mundo.

La playa

A mi hermana Sara es el olor de la crema solar lo que le abre el instinto veraniego, en cuanto la percibe mientras la extiende en el salón de casa antes de bajar a la playa ya es cómo estar frente al mar, del mismo modo que el olor que impregna tu cuerpo al regreso de la jornada playera: esa mezcla a salitre junto al aroma químico ya atenuado del protector solar… ese olor es inequívocamente verano.

Y para la pequeña de la casa, para mi hermana Verónica no es verano si no reúne en su casa de la playa a toda esa gente que tanto aprecia para disfrutar de una cena, sin prisa, compartiendo, como no, sus deliciosas trenzas de hojaldre, risas y sobremesa. Para ella el tiempo se detiene, el ritmo de vida se ralentiza tras el invierno y el buen humor con el que acaban esas reuniones es lo más importante para ella. En eso le sale a mamá, le encantaba recibir en casa a cuanta más gente mejor, yo soy más seca, de ahí mi disfrute a solas mientras un tiburón devora bañistas. La verdad, sería un auténtico aburrimiento si toda esta gran familia coincidiésemos en todo.

Plantas y zapatos

Ana, que es la que vive en la casa familiar, disfruta igual que lo hacía mamá regando las macetas de esa que ella llama «mi placeta», vamos, el patio delantero, en el que luce la parra ahora verde en todo su esplendor y para ella el olor de la humedad que desprenden las plantas es lo que más le hace feliz, su «placeta» ahora mismo se asemeja a un vergel.

Para su marido en cambio despojarse de los zapatos que combinan con sus trajes, imprescindibles para su trabajo, es lo que le hace saber que el verano ha llegado, el preciado y esperado gesto de guardarlos en el armario indica a las claras que es tiempo de desconectar y pensar en otras cosas, con otro calzado en sus pies.

El campo y las «chicharras»

Hablaba el otro día con Clotilde, mi vecina del quinto y su hija, Cristina, una reconocida logopeda salió en la conversación, desde que se mudó a vivir al campo su visión de la vida ha cambiado totalmente, antes salir a disfrutar de una copa con los amigos era lo mejor para ella, ahora su imprescindible son las cenas en el jardín de su casa. Mientras saborea la comida hasta ella llega el aroma de los pinos y tierra mojada, sentir la brisa chocando con la piel, desnuda de ropa innecesaria y teniendo como banda sonora otro insecto del verano: las cigarras, eso sí a una cierta distancia puntualizaba Clotilde porque muy cerca se vuelven cansinas. Su yerno, por contra, es menos poético y más práctico y es verano por el paréntesis que marcas en tu vida hasta septiembre.

Arrebatos y jadeos

Mi hermano Jose, entraba de nuevo en los comentarios y decía que, los sonidos nada atenuados, que debido a las ventanas abiertas de todo el vecindario te llegan sin interferencias, es un clásico en su calle en las noches estivales. Y esos sonidos van desde las más variadas disputas conyugales hasta los sonidos y gemidos más tórridos que inundan todo como si en una sala de cine te encontrases, invadido por ese sonido envolvente en estéreo.

Tanto…

No hacer nada o hacer solo lo que realmente te apetece, comer sin hora fijada, bebidas fresquitas, cañas, tinto de verano y té verde con menta y limón, echarse a la bartola, sestear, tirarse al fresco del suelo, andar descalzos, el cine al aire libre, cenas junto a la orilla de la playa, paseos en barco, barcas de pedales (si tiene tobogán mejor),  jugar a las palas, pasear, amar, viajar, no usar maquillaje y recogerse el pelo en una coleta, adiós al alisado y el pelo impecable…

Usar cuñas, tantas y tan bonitas…

Leer, uno y cientos de libros del tirón, hasta que amanezca, porque no lo puedes dejar o sin prisa, degustándolo y cayendo rendida al sueño con él reposando sobre tu regazo.

Reír, bailar, no pensar…

Es tiempo de pintarte las uñas de los pies y de lucirlas… tres estaciones encerrados en zapatos y llega su hora de gritar: ¡¡libertad!!

¿Y que me decís de no conectar el despertador? Eso es un lujo, levantarte cuando tu cuerpo te lo indique, bien porque quiere o porque está saciado de sueño y además sin remordimientos sobre lo que tengo o no tengo que hacer, no hay comida, no he bajado a la compra, etc y etc.

Los hijos de mis hermanas también han querido participar en este debate familiar, y sus imprescindibles andan desde el básico y primario: «no hay cole», mejor indicativo que ese no existe ni existirá, hasta la contundente: «hago lo que me da la gana».

Esta piscina capta bien las apetencias veraniegas de mi sobrina Ana, se respira paz y buen ambiente en ese dibujo.

Pero sin duda nadie ha ilustrado mejor qué es el verano como el pequeño de la casa, Diego nos ilustra así sus pensamientos:

Un punto, simple, sencillo, básico, alto y en color rojo. Ahora bien, nos invade la duda de si ese punto es él y todo lo que le rodea es el verano y como vemos no hay nada, por tanto en un verano cabe todo.

O bien el verano es ese punto, así tal cual, «un puntazo», apunta su padre. Puede ser, eso es el verano, ese punto rojo y todos los demás rodando alrededor de él, disfrutando playa, helados, insectos musicales, plantas fragantes, tiempo libre, comidas, amigos, amor… ¡¡LA VIDA!!

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Comentarios

13 agosto, 2019 a las 8:25 pm

Todo eso es el verano. Seguro que mucha gente se siente identificada con alguna de las cosas que dice esta gran familia tuya. ¡Que recuerdos!



13 agosto, 2019 a las 8:50 pm

Qué grandes las chicharras, jajaj. El ritmo que no pare… ni en verano, ni los debates familiares.



13 agosto, 2019 a las 9:35 pm

¡Qué bonito lo has contado!



14 agosto, 2019 a las 10:22 am

Nada más que añadir al verano, comparto todas y cada una de las cosas que has comentado, hasta la película de tiburón! Clásicos del verano!! Cuántas cosas he revivido leyéndote!!! Gracias por seguir escribiendo!



14 agosto, 2019 a las 11:09 am

Que elegancia…
Pues si, el verano esa estacion que te asalta o asaltaba sin necesidad de mirar el calendario… Sandalias de obligado uso, las bicicletas y sus porrazos, las nuevas amistades, la noche…



14 agosto, 2019 a las 4:08 pm

Me he emocionado al leer esta historia tan bonita, y recordar todos esos momentos también descritos. Una gran satisfacción el pertenecer a esta gran familia. 😍



15 agosto, 2019 a las 12:54 pm

Un resúmen muy completo y divertido de esta maravillosa estación.Despiertas recuerdos con tus palabras y se escapan ligeras sonrisas al verme reflejada en varios de esos momentos.Gracias por tan buena descripción de un típico verano de nuestras vidas.🥰



24 octubre, 2019 a las 8:19 am

You have noted very interesting points! ps nice website .



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