Sin categoría

LA CUESTA DE ENERO

cuesta de enero

Para algunos igual no es cuesta y es casi subida al Everest. Depende de la cantidad de veces que hayamos acercado la tarjeta al datafono estas pasadas fiestas navideñas, si nada, mucho o hasta hacer que echase humo entre nuestros dedos ansiosos por comprar.

Este es nuestro panorama en estos momentos: tenemos un año nuevo, un volver a la rutina tras las fiestas y las vacaciones, recuperar la economía familiar, cumplir los propósitos que nos hicimos para este 2020… Sí, admitámoslo, es cuesta cuesta y muy inclinada.

Y hayamos tenido vacaciones o no, tras tanta celebración cuesta volver al trabajo, aunque cuesta cuando llega hasta nuestros oídos de bellos durmientes el inigualable y encantador soniquete del despertador.

cuesta de enero

Puesto que, una vez que llegas y tomas posesión de nuevo de tu silla, compruebas que están las mismas caras a tu alrededor, que el asunto que quedó pendiente el último día sigue a la espera sobre tu mesa; y el ritmo, y las escenas que se suceden cerca de ti, son las mismas que antes de marcharte con una sonrisa prenavideña.

Parece que vives dentro de una de esas series que no dejan de reponer en TV, donde, por supuesto, tú eres el protagonista. A saber:

-Conoces los diálogos… ya sabes lo que vas a decir.

-Salvo imprevistos, conoces la trama: sabes lo que va a ocurrir minuto a minuto.

-Los cortes para publicidad los haces tú yendo al baño (por cierto, con esta bajada de temperaturas ¡qué fría está la taza del váter!)

-Las risas enlatadas te las ofrece un compañero gracias a las anécdotas de la cena de Nochevieja o el roscón del día de Reyes.

-El aplauso te lo regalas tú mismo en el momento de marcharte: por el deber cumplido y por ser tan valiente de no haber derramado ni una fugaz lagrimilla, añorando ese café tras la comida que saboreabas sin prisas en los días de vacaciones.

Al llegar la noche, estás tan cansado, que sin pensarlo le darías al botón del pause, pero sabes, sabemos, que esto hasta las próximas vacaciones ya no lo detiene nadie.

TIEMPO DE REBAJAS

Y ni qué decir tiene que con la cuesta de enero llegan también las rebajas. Ya tuvimos Black Friday antes de Navidad, ahora llegan los descuentos post navideños. Nuestras queridas amigas MªEngracia, Cuchiflitina y Amparo han quedado de nuevo para salir y echar un vistazo, aquí las tenéis en la foto, preparadas y divinas para las rebajas:

Estas chicas buscarán rebajas, descuentos, saldos y chollos.

Subirán escaleras mecánicas, mirarán etiquetas, comprobarán precios, descolgarán perchas… descolgarán muchas perchas:

Vestidos, largos y cortos, con manga y sin ella. Jerséis de punto, de lana, cuello caja y cisne. Abrigos, trenkas, parkas, gabardinas. Faldas, mini, estrechas, estilo lápiz, acampanadas, con volantes. Pantalones, vaqueros, de punto, raya diplomática. Chaquetas, cortas, largas, over size.

Después de hacer la pertinente cola (solo 4 prendas, por favor) se probarán media tienda en el interior de probadores, en los que encontrarán, ¡cómo no! las clásicas y esponjosas pelusas corriendo por el suelo y los miles de perchas de otras usuarias que nadie ha recogido. No hay sitio para dejar el bolso, ni el abrigo y tampoco la ropa que se van a probar. Probablemente esto les provoque estrés. O al menos les haga sudar.

Una vez dentro del probador, parapetadas por esa cortina que no entraña nada de intimidad, se escucharán frases del tipo:

-este pantalón me hace culo

-esa falda me hace gorda

-ese vestido me marca las tetas

-¿MªEngracia, te traigo otra talla?

-No, Amparo, ¿para qué? Este cuerpo no tiene arreglo.

Y la mejor de todas sin duda: esta barriga no es mi barriga.

Las chicas en las rebajas, sudarán con las altas temperaturas de la calefacción, les molestará el abrigo puesto, el bolso y las prendas que hayan elegido.

Bajarán escaleras.

El corte irlandés, Corteinfiel, Sara, Briska, Bimbo y Loles.

Les dolerán los pies de andar, los ojos de mirar, la cabeza de pensar. No encontrarán nada de rebajas que les convenza y con toda seguridad… se irán a merendar.

Y aunque los croissants no estén de rebajas y los donuts no lleven agujero al menos regresarán a casa con el estómago contento y lo que más importa: con la tarjeta fría, sin echar humo.

Si total, tienen un fondo de armario fenomenal. Y sobre todo: el espejo de su casa ya es de confianza y su cuerpo siempre se ve de otra manera ¿esto por qué será?

¿Os apetece seguir de descuentos y rebajas? Entonces recomiendo echar un vistazo al micro relato sobre el Black Friday, sin rebajas en las risas.

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Deja un comentario