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HÉROES

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Dicen que soy un héroe. No solo yo, todos mis compañeros. Todos lo que no nos quedamos en casa estos días. Dicen que merezco aplausos por mi trabajo en esta lucha diaria con los enfermos que llegan en oleadas. Dicen tantas cosas, todas bonitas. Dicen, y en cambio nada saben, que me siento todo lo contrario a un héroe. ¿Un anti héroe? ¿Un villano? ¿Sería esa la palabra contraria?

Ahora que nada se puede hacer, que todo está cerrado, ahora que no hay donde ir si no es a tirar la basura o salir al supermercado, ahora que a la mayoría les sobra el tiempo, ahora que llego a casa tras mi turno… Ahora no tengo a nadie, nadie espera por mí, porque tiempo atrás sí lo hacían y nunca lo valoré. No, ni siquiera lo supe ver.

Dicen que soy un héroe, uno que no supo conservar a su lado a quienes más quería. Porque di por hecho tantas cosas, porque di por sentado lo obvio.

¿Un héroe? Sí, quizá lo fui cuando conseguí que la chica más bonita de toda la facultad de medicina se fijase en alguien como yo. Héroe por tener una familia maravillosa. Y hasta fui casi un súper héroe por tener un hijo que me adoraba, un niño que veía en mí cosas que nunca merecía, ahora lo sé. Pero todo eso pasó y ahora únicamente soy un héroe fuera de casa, en mi lugar de trabajo, un héroe haciendo lo que es mi obligación, lo que sé hacer, para lo que estoy preparado.

En cambio, para lo que nunca estuve preparado fue para mantener a mi lado a quienes más quería, a aquellos a los que debía cuidar y nunca supe cómo hacerlo. Porque eso no lo explican en ninguna clase, ni teórica ni tampoco práctica. Porque soy capaz de salvar vidas y en cambio destrocé la mía. Porque a diario cubro mi cuerpo para protegerme de este virus, poniendo una barrera contra la infección, del mismo modo que antes levanté una barrera que se interpuso entre el amor. Una protección que me alejaba cada vez más del tiempo juntos, del hacer cosas, del dedicar unos minutos para decir: «¿qué tal el día?» «¿mucho lio en el trabajo?» «¿qué has hecho hoy en el cole?».

En aquel tiempo no existía este virus que hoy es implacable con lo más débiles, y en cambio yo me revestía de pies a cabeza de ropa protectora: capas y capas de tela que me alejaban de los abrazos, guantes que me separaban de las caricias, mascarilla que cubría mi boca, para que nada saliese, todo eso bueno y bonito que los demás me inspiraban y que nunca manifesté en voz alta. Gafas protectoras, que me impedían ver lo que tenía ante mí: el color del pelo y lo hermoso de la sonrisa de mi mujer, el brillo infantil de los ojos de mi hijo.

Entonces me protegía cuando no era necesario. Y sí, me lavaba las manos, mucho, siempre. Me las lavaba como en su día hizo Pilatos, porque nada quería saber del virus que yo mismo estaba provocando y extendiendo: el virus de la indiferencia, de la falta de tiempo, el virus del yo primero, del que ocupado estoy, de cómo me abruma mi trabajo, de más tarde te ayudo, del mañana lo haremos, del fin de semana próximo iremos…

Un virus para el que no busqué cura y ahora, que el tiempo ya no es el que era, ahora que la vida se ha ralentizado, que no existe la cotidianidad del día a día, de todo aquello que teníamos asumido como rutina, ahora no hay vacuna para el tiempo perdido. No existe remedio al dejar pasar oportunidades, no hay arreglo para los momentos perdidos, los instantes no vividos, las sonrisas no ofrecidas, las manos no tendidas, los besos no dados y lo abrazos no compartidos. Ahora soy un héroe caído.

Relato para el concurso «Héroes» convocado por Zenda libros.

Foto de mi querida MªJosé Sánchez.

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Comentarios

13 abril, 2020 a las 2:52 pm

He leído casi todos tus relatos y tengo que decir que precisamente con este, me has tenido todo el tiempo con la piel de gallina. No solo por lo que has dicho, que ya estamos todos aprendiendo, si no por la manera de contarlo. Gracias.



13 abril, 2020 a las 10:58 pm

Nuestra héroe!!Los pelos de punta al leerte,un texto sin duda para que todos reflexionemos !mucha suerteeeeee y ojalá al jurado le cale tan hondo como me ha pasado a mi.Grande Pintina 🥰



13 abril, 2020 a las 11:56 pm

Qué reflexión más buena…espero que todos aprendamos de este héroe,de tu héroe…



Cristina Logopeda
16 abril, 2020 a las 8:10 pm

Totalmente de acuerdo Pintina!! Espero que este virus al menos nos deje algo positivo como el valorar los pequeños momentos, la compañía del otro, esos abrazos y risas compartidas….. gracias por este post, realmente brillante!



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