Toy story 4
Cine

HAY UN AMIGO EN MÍ O DE CÓMO UNE «TOY STORY»

¿Estáis unido a otra persona por un libro, una canción, una película u obra de teatro? Probablemente sí, por una escena, la banda sonora de esa película que tanto os gusta a ambos, una frase que se os quedó grabada, por bonita, por especial, por terriblemente graciosa y que os provoca la carcajada en cada ocasión que la oís…

Recientemente se ha estrenado «Toy Story 4»; la primera de todas ellas mi hijo la descubrió con menos de dos años. Y descubrió no solo la película, también todo el universo que gira alrededor de esta saga que para nosotros es tan especial. Recuerdo, como si fuese ahora mismo, cómo se plantaba frente a la pantalla y pedía verla una y otra vez cuando acababa.

Sonaba «Hay un amigo en mí» y mi hijo giraba su carita para buscarme con la mirada. Hoy, con quince años ya y con «Toy Story 4» recién estrenado, cada vez que esa canción suena me sigue buscando con la mirada, para encontrarse con la mía, entonces nos sonreímos cómplices y siento como un hilo invisible nos conecta. Está claro que nos conectan muchísimas cosas, pero ese justo y preciso momento de felicidad que nos embarga a los dos lo vivimos al escuchar esa conocida canción, suene donde suene y estemos haciendo lo que estemos haciendo.

Hemos esperado ansiosos los estrenos de esta saga que nos iban llegando a través de los años. Hemos acudido al cine emocionados, sí, muy emocionados ante la enorme expectativa de reencontrarnos con Budy, Buzz y toda la pandilla. Para nosotros el que alguien no vea las películas en su orden es casi un acto denunciable, cinematográficamente hablando, claro está (en caso de que existiera un tribunal para cinéfilos). Nos sorprende, y casi nos duele, que los padres acudan al cine con sus hijos a ver «Toy Story 4» sin que los pequeños conozcan previamente cómo han llegado los personajes a ese punto de la historia.

Tengo una anécdota de la época de «Toy Story 3»: el hijo de una amiga nos dijo que la había visto y tanto mi hijo como yo sabíamos que no conocía las anteriores. Nos giramos como si tuviésemos un resorte y le dijimos al mismo tiempo: «¡Pero eso no se puede hacer!», la cara de Gonzalo en ese momento nunca la olvidaré, el pobre, en su bondad infinita, pensaba que había hecho algo malo. Acto seguido intentamos explicarle, que se debían ver en un orden, porque de otro modo no se podía apreciar y entender la historia en su totalidad.

El final de «Toy Story 3» con los marcianitos difícilmente se puede valorar y apreciar sin conocer las anteriores. Debo decir que ese final me hizo saltar las lágrimas. Sí, soy emotiva por naturaleza, me basta con los títulos de crédito para emocionarme si una película me gusta hasta decir basta, y no cabe ninguna duda que los marcianitos ese día me hicieron muy feliz.

Para nosotros no son películas aisladas que pueden disfrutarse por separado, son… son algo más, son mucho más. La madre de Gonzalo, en modo irónico «on» nos dijo: «Espero no haberle creado un trauma a mi hijo». Nos echamos a reír, evidentemente y por supuesto que no había creado ningún trauma, pero tanto mi hijo como yo lamentamos muchísimo que los demás no vivan esta saga del mismo modo en el que lo hacemos no solo él y yo, sino muchísima gente a lo largo de los años.

Vivirlo como nosotros lo hacemos es algo que debe crearse, debe hacerse, debe darse. Nosotros con «Toy Story» y otras muchas personas con otras historias, libros o canciones.

Esas sensaciones que te despiertan, las emociones que te hacen vivir, las risas compartidas, las miradas cómplices ante guiños ya conocidos y repetidos en las anteriores películas o descubrir personajes o detalles de otras películas de la casa Disney: por ejemplo ver en ‹‹Toy Story 4›› (o querer ver) a Boo, de «Monstruos S.A.» en el colegio de Bonnie, o comprobar que la chapa que las ovejitas le entregan a la pastora es la misma que la que Ellie le regala a Carl en «Up»…

Me emociono con «Toy Story», disfruto con la saga, al completo, no le pongo ningún pero, y no sé si será la última, yo espero que no, quiero creer que no sea esta la que cierra el ciclo. Porque deseo ir al cine una vez más con mi hijo, disfrutarla, mirarnos cuando suena «Hay un amigo en mí» y escuchar eso de: «Hay una serpiente en mi bota», sí, esa misma que le lanzaría a los espectadores de justo de atrás de mi butaca cuando no dejan de moverse, de hacer ruido al sorber su refresco y no dejan de hablar porque les da lo mismo estar viendo «Toy Story 4», «Spiderman 24 y un tercio» o «Los pitufos se vuelven color rosa palo».

Tengo que decir que Gonzalo no ha conseguido ese hilo invisible que le une a otro ser querido con «Toy Story» pero en cambio sí lo ha conseguido con Harry Potter, personaje literario que une al sorprendido niño de aquel: «¡Pero eso no se puede hacer!» con su padre y sus tías. Y eso es lo bonito, poder lograr eso en algún momento de nuestra vida, porque lo compartiremos para siempre y jamás se perderá, como los buenos amigos… «… El tiempo pasará, lo nuestro no morirá…»

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Comentarios

18 julio, 2019 a las 10:15 am

Me ha emocionado mucho cuando has explicado la conexión que existe con tu hijo con esta película, muchas gracias.



20 julio, 2019 a las 10:17 pm

Tan especial es Toy Story como el describir esas sensaciones con las que muchos nos sentimos identificados



20 julio, 2019 a las 10:21 pm

Entiendo las sensaciones que describes. A mí no me ha pasado en Toy Story (como a Gonzalo) pero sí con otras películas, en concreto con Cinema Paradiso, película y banda sonora que contribuyó en los inicios de mi relación (la primera vez que nos cogimos de la mano fue viendo esta peli). Es algo que jamás olvidaré



21 julio, 2019 a las 9:26 pm

Increíble como una película de dibujos puede sacar a relucir tantos sentimientos y emociones,más curioso aún cuando consigue hacerlo en un niño de apenas dos años.Esa conexión existe, es real y muy especial.Me ha encantado como lo has descrito😊.



21 julio, 2019 a las 10:58 pm

Que bien tener esa conexión con tu hijo, se nota que lo vivís juntos y os divierte.



28 julio, 2019 a las 5:27 pm

Cine, música, libros,…la vida es mucho mejor disfrutando de ellos. Y el poder que tienen de conmovernos.
Gracias por compartir esas experiencias y sentimientos.



Deja un comentario