El faro película
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ESTRENO DE CINE EL FARO de Roberts Eggers

el faro película

Creo que voy a iniciar la reseña de El faro con un escueto resumen:

«Una estética increíble para una historia con demasiados excesos»

Así, iré por partes para desgranar mi opinión:

Una estética increíble

El blanco y negro de su metraje ya es atrayente de por sí para mí cuando se trata de ver una película. A su color hay que añadirle el tamaño de la pantalla en el que se nos muestra la historia de El faro. Un ratio reducido usado hace muchos años, cuando se produjo la transición del cine mudo al sonoro.

Con esa reducción, la visión de ciertas escenas provoca a menudo cierta sensación de claustrofobia. Los picados y contrapicados de la cámara no deben dejarse pasar desapercibidos para disfrutarlos en su totalidad.

Si indagamos un poco descubrimos que  el director de fotografía llegó a utilizar lentes de 1912 y también de los años 30. Dotando, de ese modo, a las imágenes de un ambiente que recuerda a las películas mudas, haciendo que te sumerjas en la historia como si realmente estuviese rodada a finales del siglo XIX, época en la que está ambientada El faro.

Hay que destacar, así mismo, el cuidado que se ha tenido al reflejar con exactitud tanto la ropa que lucen los protagonistas como el mobiliario de esa casa en la que deben convivir los personajes.

robert patinson y willem dafoe

Una historia con demasiados excesos

Si he disfrutado con la estética, en cambio los excesos, en algunos momentos de ambos protagonistas, me han parecido demasiados y que claramente no aportaban nada. Creo que a la cinta le sobran minutos y también esos momentos en los que Dafoe y Pattinson exceden de la locura para llegar a lo patético. Véase momentos de borracheras encadenadas o la secuencia de masturbación del joven ayudante.

El argumento

Una trama, la de El faro  que no augura grandes sobresaltos: un farero, Dafoe y su nuevo y joven ayudante, Pattisnon, acuden a relevar en su puesto a otros fareros. El lugar: un pequeño islote de Nueva Inglaterra. Allí deberán permanecer durante cuatro semanas, totalmente incomunicados, justo hasta que el barco esté de vuelta en la isla con el nuevo relevo.

A simple vista no parece que en ese reducido espacio, carente de todo atractivo, puedan darse muchas actividades o se pueda albergar la ilusión de vivir muchas aventuras emocionantes. Así, vemos en la pantalla cómo transcurre el día a día de ese viejo farero y su ayudante.

robert patinson

Pero las cosas para este último se ponen mal desde el principio de la convivencia, puesto que el farero hace uso de su superioridad rozando el abuso y utilizando la ofensa, los gritos y humillando continuamente a un pobre chico que trabaja sin queja y sin descanso. En las humillaciones se incluyen los pedos y tener que limpiar su orinal a diario. Sí, los momentos escatológicos  no faltan en El faro.

¿Y cómo atreverse a manifestar queja alguna? Si su superior no deja de anotar en su cuaderno de bitácora, ese del que nunca se separa y donde Pattinson intuye que no lo está dejando muy bien parado. Para colmo de males, el viejo lo amenaza con que se le reduzca el sueldo, por lo que el pobre ayudante opta por callar y cumplir.

Cuando todo se desborda

Como es de suponer, en un lugar como El faro las diversiones son nulas, así, nos encontramos con dos hombres solos, que, una vez cumplidas sus obligaciones deben compartir espacio en esa reducida casa, así como mesa y comida.

El viejo farero bebe, y no agua, precisamente y no deja de incitar a su ayudante para que le acompañe. Cuando logra que el chico tenga más ansia de beber que él mismo veremos como los acontecimientos se precipitan, y entonces asistiremos a momentos en los que para el ayudante Pattinson se mezcla la realidad con visiones de seres mitológicos (sirenas y kraken).

Aunque desde nuestra butaca no llegamos a entender bien del todo si son producto de su encierro en ese islote frío, ventoso y húmedo, donde el viejo no deja de machacarlo, tanto física como mentalmente, o si sus visiones se deben al alcoholismo.

Es el personaje de Daffoe el único que puede encargarse de la linterna, por lo que el ayudante tiene prohibido el acceso hasta esa parte que corona El faro. El viejo farero cela tanto la luz que más parece ser una mujer a la que no desea compartir, obsesionado con que ni siquiera la mire. Ni su ayudante ni por supuesto nosotros, como espectadores. Con lo que esto genera más odio entre ellos, y un rencor que va creciendo a medida que la película avanza y más ansía Pattinson ver de cerca la linterna, Eggers hace aquí una metáfora de esta como si se tratase de una mujer.

faro

Tantas son las humillaciones que al final…

Que al final ese chico se desquicia, hasta aquí es comprensible. Lo que ya para mí no resulta tan comprensible son los momentos de exaltación que Eggers nos muestra en El faro a través de las borracheras que ambos personajes comparten, llegando a unos excesos con los que sin duda se busca llamar la atención del espectador y no dejarlo indiferente, para bien o para mal. Aunque sinceramente pienso que mostrando menos de esos momentos etílicos hubiera estado mejor.

La secuencia de Dafoe y Pattinson bailando un lento no tiene desperdicio alguno.

El faro película completa

Willem Dafoe: sensacional

Después de lo dicho sobre ese viejo farero y sin que lo hayáis presenciado, no hace falta añadir mucho para adivinar que el personaje es odioso, que provoca arcadas en algunos momentos. Por ejemplo, cuando come, cuando ríe. O nos inquieta su rostro sí la cámara lo enfoca desde tan cerca cuando suelta uno de sus monólogos.

Dignos de mención son el rechazo que provoca en los momentos aerofágicos y cuando somete al ayudante a trabajos extremos en condiciones nada favorables.

Pero para provocar esa animadversión hacia otro hay que saber hacerlo y Willem Dafoe  borda su interpretación, porque su personaje repele y mucho. La intensidad que transmite con su cara, con sus gestos, con sus ojos llenos de odio cuando amonesta Pattinson no es trabajo de actor de un día.

El viejo farero le endilga unos discursos en lo que no parece haber ni una coma ni un punto, sin pausa alguna; con una prosa excelente repleta de sinónimos y con un tono de voz que más parece que esté recitando un largo y tenebroso poema.

Dafoe está brillante, perfecto dentro de ese ser tan odioso y más que un actor interpretando a un personaje nos parece estar viendo al personaje en sí.

William dafoe

A modo de conclusión

El faro no es una película fácil de digerir en algunos momentos, no es una historia para quienes acuden al cine buscando un momento de relax y disfrute para desconectar y entretenerse unas horas con una trama ligera y fácil.

El faro sí es una cinta para los que buscan en el cine la suma de grandes interpretaciones, una fotografía sublime, música que ayuda a introducirte en la historia y que te lleva toda la trama de la mano. El faro es una película muy diferente a lo habitual que se proyecta en las salas de cine, por su forma y su fondo, por su estética, sus imágenes a menudo perturbadoras y que sustituyen con frecuencia la ausencia de diálogos.

Y si sois amantes del cine en V.O. os animo a que no dejéis de ver El faro en ese formato, merece muchísimo la pena. Os dejo con el tráiler de la película

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

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