Regalos navideños
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Curso de prevención de riesgos navideños

Por imperativos laborales tengo pendiente un curso de prevención de riesgos, actividad informativa que ya he realizado en varias ocasiones, lo que me ha dado por pensar, dadas las fechas en las que nos vemos abocados sin remedio, que la Navidad está ahí, a la vuelta de la esquina, justo la del edificio de enfrente. Más que asomándose está dejándose ver abiertamente, la muy descarada, porque no tendría que estar aquí, adelantada.

Por todos es sabido que estas fiestas entrañan más de un riesgo  y no es solo que se te parta un diente con el turrón duro, creo sinceramente que nos convendría asistir a algún curso para prevenir futuras lesiones de tipo psicológico. Porque los problemas de tipo digestivo se alivian con alguna infusión de hierbas permitidas. También con las visitas al baño para evacuar, bien sea por el frente norte, el frente sur rozando Gibraltar o en el peor, y más estrepitoso de los casos: hacerlo por ambas fronteras que seguro no permanecerán cerradas ante nuestros excesos.

Cerrar el pico en las siguientes semanas, transcurridas tan memorables fechas, intentando que nuestro cuerpo vuelva a la normalidad alimenticia también es un buen recurso.

Folletos informativos para un buen uso de las fiestas

Los grandes almacenes, junto al catálogo de regalos y juguetes navideños, deberían incluir un manual de prevención de riesgos navideños, folleto informativo que vendría en algunas comunidades con unas gafas de protección contra la estupidez lumínica de regalo. No voy a nombrar a «personalidades» de según qué ayuntamientos dándose golpes de pecho durante enardecidos discursos prenavideños que resultan más que patéticos vergonzosos; toda una ridícula parafernalia en la que pretenden anunciar que como su ciudad de iluminada no hay otra.

Y yo, sentada en mi cómodo sofá, observo acomplejada que tal estupidez sea capaz de cometerla una persona que gobierna o dirige algo, lo que sea: lo mismo me da que sea una gran ciudad que una plantación de ortigas.

Nadie que manda en lugar alguno debería tener el sentido común reducido a la mínima expresión. Resumiendo: se ve que no hay cosas en las que pensar, problemas acuciantes que solventar (me parece que andan cerrando hospitales por ahí, no sé, tal vez este tema no es algo tan prioritario como iluminar el centro de la ciudad para que vengan a verte desde todos los puntos de España).

Tampoco hay temas relevantes de los que hablar o personas que puedan necesitar de ti como mandamás en algo que no sea el despilfarre para iluminar unas calles que con menos ya estaría más que bien. Porque no hablo de no engalanar las calles, si no de no cometer atrocidades visuales que conllevan gastos innecesarios.

Nos dicen que son luces LED, con lo que el gasto es reducido y la contaminación también, pero las luces hay que pagarlas ¿o no y estoy yo confundida? ¿Cómo consumen menos ponemos más? Que alguien me lo explique porque me siento obtusa.

Subo un poco más la manta esa de pelete que tengo en mi sofá para las noches frías y me cubro el rostro lleno de vergüenza ajena ante lo que veo; y quiero desaparecer, porque está claro que ese señor, ahí dando berridos de «Mery crismas tu yus» ante un masa enfebrecida grabando con sus móviles no lo van a hacer.

Que siempre me he preguntado para qué graba la gente eso, ¿para pasarlo después a sus grupos y decir: «mira, Pepe, yo estaba ahí?» ¿Para recrearte viendo el encendido en casa una y otra y otra vez más hasta el aburrimiento? ¿Están estreñidos y ven el video sentados en la taza del váter para hacer más ameno el momento? Porque entonces estoy segura de que el intestino se les afloja al segundo. Pues por aquí por mi blog tengo varias entradas con recomendaciones de lecturas y también de películas si nada mejor tienen que hacer que ver un encendido de navidad en el móvil.

Navidades en verano

Los manuales deberían repartirlos, por prescripción facultativa, ya en septiembre, porque está claro que la Navidad cada año empieza antes. Cuando alguien se sorprende de que no me guste la Navidad la que se sorprende soy yo de que sí les guste al resto ante semejante machaque, ya que desde meses atrás en todas partes se nos esté bombardeando con la publicidad, los dulces, los regalos, las luces y toda la parafernalia comercial. Siento ansiedad y ganas de huir, pero no puedo, es una invasión. La navidad invade la Tierra ¿existe esa película? Sí, la vemos grabada y rodada a diario desde hace semanas.

Otras alternativas a ese título:

Como acabar sin la navidad

Navidad attacks!, donde los marcianos morirán al escuchar All i want for Christmas is you, como me pone ese soniquete, ¡¡¡al borde del polvorón!!

Tres anuncios de navidad en las afueras, nunca mejor colocados para tener que verlos lo menos posible.

Lo que la Navidad se llevó, Rhett Butler y Escarlata O´Hara despidiéndose al final de la película:

-¿Y quién vendrá a cenar a Tara por Navidad?

-Francamente, querida ¡me importa un comino!

2001: odisea de la Navidad

El silencio de los corderos en Navidad (pobreticos)

Navidad: el octavo pasajero, devorándonos por las compras cual alien de otra galaxia.

 Navicosis, ese Norman Bates acuchillando en la ducha de su motel a los que se vuelven la niña del exorcista pero llenos de buenos deseos en estas fechas, que dan ganas de preguntarle: ¿pero eso que tú te has fumado es legal?

En busca de la Navidad perdida el regreso de Harrison Ford a la mítica saga, corriendo aventuras vestido de Santa Claus y buscando las coronas de los tres reyes magos por todo Oriente.

La navidad contraataca, Star Wars episodio V Darth Vader intentando que su hijo Luke le invite a pavo en su casa de Tatooine.

Piratas del Caribe: el cofre del hombre navideño muerto, cuando lo abrieron había luces LED en su interior, ah y el móvil, para grabar el encendido.

No puedo, no lo soporto y quisiera desaparecer. Y también invocar al espíritu de Marty McFly y que acudiera con su máquina del futuro y pegar un salto temporal, al menos hasta el 6 de enero, donde cual ave de rapiña me coma un roscón relleno de nata pero sin compartirlo, eso sí, ni más faltaba que después de aguantar tanta tontá que además tenga que compartir el único dulce que como solo una vez al año.

De grandes cenas están las sepulturas llenas

¿Estoy navideña, eh? Ya veo que me habéis calado rápido. Y otra pregunta: ¿Por qué en nochebuena se cena como si no hubiese un mañana? A ver, una cena especial sí, a nadie le amarga algo rico, pero tanto plato, ¿por qué? Que queremos poner fecha a nuestra muerte es la única respuesta plausible que se me ocurre en esos momentos. Podemos incluso adelantarnos y hacer como ese señor de la entrada de mi blog «De tu balcón al mío» y comprarnos ya el ataúd y también la lápida y hacer que graben con antelación nuestra fecha de defunción y el epitafio:

«Aquí yace Pepe, que después de ver el encendido eléctrico en el móvil, gracias al vídeo de un generoso amigo, murió con la barriga llena, pero como era Navidad todo estaba bien visto»

Paz, amor y armonía

¡Qué tres patas para una mesa dispuesta para una cena navideña en familia! Gente que ves a diario pero que en esos días se comportan de otro modo y entonces le surge una pregunta a la que le gusta ver a un tiburón devorando veraneantes, o sea, yo y es: ¿por qué fingir? Y en todo caso ¿por qué la noche de Nochebuena vale la paz, el amor y la armonía y en otras reuniones familiares no te sale ni poniéndote de sidra hasta la gaita?

Fingir le va mal a mi estómago. Manual de prevención de riesgos navideños les aconseja llevar antiácido, antigases, anti indigestiones y antidiarreicos en el bolso para prevenir males mayores tras las comilones navideñas. Porque un tapón en la boca no es posible para evitar hablar ya que entonces tampoco comes, ni bebes, aunque sea una copa de vino que te ayude a fingir mejor.

¿Por qué gusta la navidad?

¿Por las reuniones familiares? Pues la mayoría comemos juntos casi todas las semanas.

¿Por comer algo especial? Ya no me vale esa respuesta, hay dulces típicos, como ya he dicho, desde septiembre. Ni siquiera eso es especial ya, recuerdo cuando mi madre compraba los turrones y no se abrían hasta la tarde de Nochebuena para preparar la bandeja de dulces. Y estabas deseando que llegase ese momento y todo se esperaba con ganas e ilusión, pero ilusión de verdad y con mayúsculas, no esa prefabricada de ahora para los anuncios de televisión.

Pues sí, la campaña empezará antes, se venderá más y harán más negocio los que se dedican a eso pero es destrozar parte de la ilusión por la navidad cuando te están vendiendo dulces típicos meses antes, y quien diga que no, miente. Y quien diga que da igual pues entonces tampoco le gusta tanto la navidad, no a lo que antes era esa festividad y a cómo se vivía, con ganas de que llegase, ahora está aquí cuando todavía hace calor.

Pero bueno, ¿de qué me sorprendo? si hay melón todo el año ¿porque no van a venderse turrones en septiembre? La culpa de todo esto la tiene el cambio climático… porque los que se dice nuestra se ve que no.

¿Te gusta por los regalos? Regalos que tú ya sabes que no encierran ninguna sorpresa porque has anunciado qué es lo que quieres con mucha antelación. ¿Temes que se te note y no puedas aparentar alegría navideña por el presente recibido y «para nada» esperado? Tranquilos, en el manual de prevención de riesgos viene todo un muestrario de caras de felicidad y de emoción fingida que puedes estar practicando meses antes para cuando desenvuelvas tus paquetes.

¿Te gusta porque nieva y todo se ve más bonito? No será en la zona en la que vivo que sacas el abrigo por lucirlo y nada más, ya que tus buenos cuartos te costó, porque con el cortavientos pasarías bien casi todo el invierno.

¿Te gusta por esas insufribles películas navideñas que muestran tanta felicidad? Tampoco sirve por esa razón, porque de vez en cuando programan esos muermos llenos de amor almibarado fuera de la temporada festiva y te la encasquetan cuando aún ni el otoño ha acabado de asentarse y entonces veo esas imágenes en la pantalla de mi televisor y aunque haga calor quiero sacar la manta de pelete y ahogarme con ella yo misma.

Eso sí, si queréis una buena película de navidad y para disfrutar en cualquier festividad nada mejor que Socorro, ya es Navidad esta es mi propuesta cinéfila de la entrada de hoy. Nada mejor que humor básico y nada inteligente, con diferencia la mejor película de la temática que estamos abordando. Mil veces que la vea, mil veces que volveré a reírme con las mismas escenas. Un básico de la Navidad.

Está claro que el amor y los buenos sentimientos no pueden impregnarnos todos los días del año, porque el año es largo, hay días muy jodidos y todo no es de color de rosa, pero fingir lo que no se es en estas fechas es deplorable, pasteloso, atragantante, muy estomagante.

Igual no necesitamos el manual de prevención de riesgos navideños, nos bastará con mostrarnos tal y cómo somos, mejor caer mal por lo que eres que por lo que no eres.

Reunamos sí, siempre y muchas veces, pero porque nos apetece no porque lo diga el calendario, y mostremos nuestra mejor versión siempre.

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Comentarios

10 diciembre, 2019 a las 9:05 pm

Jajajajaja!!! Me parto!!! Q razon tienes! Oficiosamente tenemos mas Navidad que siempre y mas vacia que nunca!!!



Cristina Logopeda
10 diciembre, 2019 a las 9:24 pm

Totalmente de acuerdo!! Como siempre diciendo verdades con ese toque gracioso, cual monólogo de Goyo Jiménez, que hace que nos riamos mientras lo leemos y después cuando nos volvemos a ver en esas situaciones!



10 diciembre, 2019 a las 10:55 pm

Tienes toda la razón, sobre todo en la cena de noche buena, no hay que comer tanto, pero me temo que aún así, me encanta la navidad. Que le vamos a hacer!!!!



12 diciembre, 2019 a las 12:48 am

La cena de Nochebuena es mortal. La mortalidad puede llegar de dos maneras. Una puede ser una muerte temprana por ir de tardeo con los sobrinos y al llegar a casa de alguna hermana, que la bronca sea equiparable a la cara de enfado de la misma y escuchar las terribles preguntas: ¿ Ahora qué? ¿No estáis para cenar verdad?. Y la otra sería una muerte tardía, que es la más común tras la pitanza, ya sea en casa de la hermana antes mencionada, o en casa de algún tío o cualquier otro familiar cercano.



21 diciembre, 2019 a las 3:44 pm

La navidad se te hace bola, pero te echas otea a las espaldas y teniendo las cosas claras, muy divertido, gracias por el manual de supervivencia, buscaré la peli para verla.



26 diciembre, 2019 a las 12:48 am

Tienes una imaginación prodigiosa para titular pelis. Podrías ser guionista de televisión. Echo en falta un motivo fundamental de porqué te tiene que gustar la navidad. Por las vacaciones. Días sin trabajar y debidamente cobrados, paga extra, y con un poco de suerte, una cesta de navidad. Si lo sabes administrar, todos esos días no laborables te dan para leer un montón de libros, ver series atrasadas y otras tareas que siempre quedan aparcadas. ¿Te parece poco? «Socorro ya es navidad», Me anoto la recomendación.



    28 diciembre, 2019 a las 9:46 pm

    No hice comentario alguno sobre pagas extras, cestas y vacaciones porque no todos disfrutan de ellas en estas fiestas. Centré mi historia en lo más básico de navidad, cierto es, lo que más llega a todos. Pero por supuesto que de tener paga extra, cesta y vacaciones mis mejores deseos para quienes hayan obtenidos esos codiciados «artículos» en estas señaladas fechas.
    Por cierto, lo de inventar títulos para películas ya existentes es una afición muy sana y animo a todo el mundo a practicarla: imaginación al poder!!!!



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