papel para asearse
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CORONAVIRUS: LA CRISIS DEL PAPEL HIGIÉNICO

papel higiénico

Cuando ya crees que lo has visto todo o casi todo, y en ese «casi» incluyo esas aventuras que esperan que te sucedan algún día para visitar lugares lejanos o experimentar nuevas sensaciones, pues resulta que no lo hemos visto todo y nos vemos envueltos en esta crisis sanitaria a nivel mundial debido al coronavirus.

Y vemos lo que nunca pensé que vería: supermercados arrasados.

Y el colmo ya y de lo que habla todo el mundo, ese tema que todos comentan, a través de millones de memes y vídeos: el que no haya papel higiénico. Y todos nos reímos, incluidos los personajes que han provocado esa situación tan absurda, estúpida, incoherente o no sé ya que adjetivo usar aquí.

La pregunta: ¿qué les ha movido a esas mentes a llevarse el papel higiénico de las tiendas en cantidades industriales?

Llevo únicamente este fin de semana de encierro, pero ya he elaborado una teoría al respecto: algunos seres son tan ignorantes que al no conocerse antes este virus COVID-19 han pensado que la prueba para detectarlo es a través de una colonoscopia y  claro, de todos es sabido que previa a esta prueba médica se hace mucho de vientre, puesto que tu intestino tiene que estar tan limpico como el palacio de Buckinghan cuando la reina Isabel II nombra caballeros de la orden de su insigne Imperio Británico, y lo último que deseas es llegar ante una prueba así con el culo sucio. Feo estaría.

insignia

De parte mía: una insignia así para todos los que vacían de productos de primera necesidad y de papel higiénico las estanterías de los supermercados.

Con la crisis del coronavirus… ¿acaso nuestro gobierno dijo en algún momento que iban a limitar el suministro de agua? ¿Qué hay de aquello de lavarse las vergüenzas con agua clara y jaboncito?

«Pues no, Paco, jabón no eches al carro pero papel higiénico… de ese agarra dos paquetes de 60 rollos, capa triple ¡off course!, no nos irritemos el ojo de Horus»

Yo estaba muy tranquila hasta que…

Hasta que salí del trabajo este viernes y pasé por el supermercado y mi mundo dio un giro de 180º o más, no sé, una vuelta completa y me mareé claro está, al ver las estanterías vacías «¿y la fruta? ¿y la carne? Pero ¿qué ha pasado?». Debía de haber pedido la grabación de las cámaras del supermercado con mi cara en ese instante, porque no debe de tener desperdicio.

Y ya me preocupé y pregunté alarmada a uno de los empleados:

  • Pero ¿vais a reponer?
  • Sí, mañana, pero tiene que estar usted aquí a primera hora, porque conforme reponemos desaparece.

Y me imaginé hordas de personas vaciando estantes y llenando sus carros sin hartura, sin conocimiento alguno, pero egoísmo e ignorancia toda. Luego no he tenido que imaginarlo, he visto esas hordas por televisión y sinceramente me da bastante miedo.

cola en la compra

A mi mente llegaron imágenes de la guerra civil española, el tiempo de posguerra, la cartilla de racionamiento, el estraperlo ¡¡Dios bendito!! Las fotos se sucedían en cascada ante mis ojos cuando no podía creer lo que estaba presenciando y me vi paseando por el súper como si fuese la plaza de mi pueblo en domingo: mirando para ver si encontraba alguna amiga para charlar, pero en lugar de buscar amistades buscaba qué echar en mi bolsa de la compra.

estantes vacios

Hacía cábalas de qué cocinar con lo poco que quedaba en los estantes, pensando y repasando mentalmente lo que me quedaba en casa, que era poco puesto que la compra semanal la solemos hacer en sábado y era viernes o sea, quedaba poco suministro en mi despensa.

Solo quería salir de allí, pagar lo poco que llevaba y largarme. Entonces empezó a entrarme paranoia, ya llevaba días llevando cuidado extremo con la limpieza de manos, al toser y separándome de los demás al hablar, pero en ese momento se agudizó todo de manera gigantesca, el dibujito del coronavirus venía hasta mí repetidamente y…:

me daba asco la cajera sin mascarilla, me horroricé de pensar en que iba a tocar mi compra y luego debía tocarla yo para echarla en las bolsas, pero pensando en un tiempo atrás me dije que todo lo que yo había tocado ya lo había tocado el reponedor y alguna persona que decidió comprarlo y quizá después lo devolvió al estante.

Mis pulsaciones subían aceleradamente, saqué mi tarjeta puesto que no pensaba sacar dinero y así luego evitar el tener que recoger las vueltas de la mano de la cajera, toqué el datafono con un pañuelo, sudé pensando que no había conseguido fruta ni verdura y en casa vive un vegetariano (siiiii, gracias y mil gracias a los inconscientes que estáis haciendo que ocurran situaciones así con el desabastecimiento) y para terminar de filmar la película de mi experiencia en un supermercado ante la epidemia de COVID-19 la señora que iba justo delante de mí en la cola de la caja no dejaba de hablar, de contarme su vida.

terror

Recuerdo con desagrado que tenía una boca grande y horrible, con unos dientes exageradamente grandes, amarillos, fruto del tabaco, me hablaba de una herida en la pierna y yo que no soportaba toda aquella cháchara, casi saco, para darle en la cabeza, la pobre media docena de huevos que había conseguido coger, casi in extremis, antes que un hombre que intentaba adelantarme por la derecha con el carrito de la compra.

Como le dije a una amiga, esto es para escribir un libro pero tan malo que ni se vendería… a lo que añadí: bueno, así después con las páginas nos podemos limpiar el trasero si nos hemos quedado sin papel higiénico. Es lo que mundialmente se conoce como: «culo instruido».

En esa iniciativa de aplaudir al personal sanitario, justo en el momento antes de que todos los vecinos se retiren de los balcones dan ganas de gritarles a todos:

  • ¿Quién se ha llevado todo el papel higiénico, cabrones?

Inundación de memes gracias al coronavirus

Cuanta creatividad, oiga usté, loca me quedo de ver todo lo que llega a mi teléfono, luego nos faltan mentes inteligentes y creativas para las empresas, pides lluvia de ideas en tu trabajo y a muy pocos se les ocurre algo.

Circula un meme que te hace tachar las opciones de cómo crees que acabarás tras este encierro necesario debido al COVID-19:

  • con 10 kilos más
  • alcohólico
  • embarazada
  • divorciados

Pues con 10 kilos más acabarán los que hayan arrasado en el supermercado, qué no sé qué van a hacer con tanto alimento perecedero, en la estantería de la carne quedaban tres tristes morcillas que nadie, ni siquiera yo, quise coger.

Por televisión han salido imágenes de los pasillos de los aperitivos en el súper atestados de gente comprando, no sé, ¿van a tomar el vermú con las aceitunas y las patatas todos los días? ¡Qué chic! Cómo los ingleses de la alta sociedad tiempo atrás y podemos cambiarnos de atuendo para la hora de la cena.

downton abbey

Total, ante preservarte del COVID-19 ¿qué tienes qué hacer? y la ropa elegante no la vas a usar ni vas a ninguna parte en semanas, pues mira qué mejor manera de darle salida a los trajes chaqueta y a los vestidos de noche y de coctel. Adoptemos costumbres inglesas ahora que ya se ha ejecutado el Bréxit, hagámosle un homenaje a la cultura británica, pongamos nuestra mesa elegante, hagamos cena de alto postín:

Menú del yo me quedo en casa

Entrante: brócoli al vapor

Primer plato: esas morcillas que yo no quise coger del súper que alguien seguro sí se llevó a casa.

Postre: yogur con lactobacillus acidophilus, sabor mango

Al finalizar encontrará junto a su plato una toallita higienizante.

fiesta

Ayer mis vecinos tuvieron invitados a comer ¡olé y olé! y eso que ya se había dado orden de todos «en casa». Casi les vino media familia, no sé si el motivo de tan magna reunión era el despedirse hasta dentro de 15 días. Celebraron comilona en el patio, estos vecinos son como otros muchos, de los que arrasaron en el súper puesto que yo ahora mismo no puedo ni quiero ni por supuesto debo invitar a nadie a mi casa. Pero ellos deben de tener todo lo que yo ni muchos otros encontramos en el súper.

Breve incursión a la calle y el miedo instalado en el cuerpo

Por imperativos de logística debo salir a la calle, pero ante tan magnifica experiencia, la del otro día en el supermercado, me lo pienso mucho mucho y estiro mis alimentos todo lo que puedo. Siento vértigo de pensar que al llegar lo encuentre todo de nuevo arrasado.

road

Ya que tenemos que estar en casa más de uno podría aprovechar y leer La carretera, historia inquietante sobre un futuro desolador que jamás pensaría uno que pueda llegar, así que comportémonos como humanos que somos y no como animales de rapiña, compra en el súper lo que necesites piensa que hay más gente que necesita comer.

Pensemos con la cabeza, no con el culo, ese que algunos tendrán brillante de tanto limpiárselo.

Cuando superemos al coronavirus podremos colocar junto a la sevillana de nuestro televisor un rollo de papel higiénico en recuerdo de estos aciagos días.

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Comentarios

18 marzo, 2020 a las 4:49 pm

Vivo justo en frente de dos grandes supermercados y es alucinante lo que la gente es capaz de comprar día tras día desde que se creó un poco de alarma en nuestra ciudad por culpa del coronavirus. Carros hasta arriba, estanterias vacías y trabajadores de supermercados a tope de trabajo, sin tener tiempo para reponer todo aquello vaciamos. Un poco de humanidad y pensar en las demás personas.



Cristina Logopeda
19 marzo, 2020 a las 8:46 pm

Totalmente de acuerdo!!! Y muy ingeniosa lo de la sevillana encima del papel higiénico Jajajaja!! Se ha convertido en un objeto que pasará a la historia!!



31 marzo, 2020 a las 4:11 pm

Aun me pregunto el motivo de la compra de papel 🤔 quizás ha sido por pensar que daba diarrea como bien has dicho, pero siempre es mejor comprar papel que armas, que es lo que están haciendo los americanos.



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