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BLACK FRIDAY Y CYBER MONDAY

  • Corre corre, MªEngracia, que empieza el blas berdeis
  • ¿El Blas? ¿El de la orilla de la carretera? ¿Ese que vive todavía con su madre?
  • Que nooo, el viernes ese negro americano pa ahorrarte cuartos
  • Mujer, más cuartos que se ahorra el Blas no se ahorra nadie viviendo con su madre a sus 40 años.
  • Tienes razón, ese si es que un buen blas berdeis y no el de «El corte chino»

Sí, señoras y señores, grandes y pequeños, gente con más o menos ahorros de los que tirar para tan «magno acontecimiento», dicen por ahí que el Black Friday ya está aquí. Y llega la histeria, el desparrame y el descoloque por buscar gangas, descuentos dónde y cómo sea, acaparando regalos para Navidad… Oh, sí, Navidad, que ganas tengo… de que se pase… ¡¡cuanto antes!! Sí, perdón por mi falta de fervor festivo, pero para los que me siguen ya me vais conociendo un poco: yo soy la que disfruta en verano viendo la película Tiburón mientras este devora humanos, soy así, una romántica empedernida ¡¡y sin cura!!

Lo mejor de esto son las personas que no saben ni pronunciar tan macabras palabras, macabras por lo que encierran: el engatuse, el despilfarro, el gastar sin saber, sin comprobar antes que ese producto que te llevas a casa no tiene descuento en realidad… Si ya lo dice mi padre: nadie regala nada y no dan duros a 4 pesetas. En fin, si hay gente que lo quiere creer pues somos libres para hacer lo que nos parezca con tan negra festividad del descuento.

Los orígenes

Dicen algunas voces que este día tiene mucho que ver con la venta de esclavos que se hacía tras Acción de Gracias, aquellos pobres seres que no tenían bastante sufrimiento y penuria por no ser dueños de sus propias vidas que además les bajaban su precio de cara a la temporada de invierno, entonces eran vendidos como el saldo, el outlet de los esclavos. Vamos a pensar que no, que el Black Friday no es tan tan macabro, vamos a creer a pies juntillas que esta locura de compras viene dada por otras causas:

  • El viernes 24 de septiembre de 1869 dos agentes de bolsa de Wall Street intentaron acaparar todo el mercado del oro. El precio del oro se desplomó llevando a la ruina a muchos inversores. Esta jornada se conoció como «Viernes negro».
  • Filadelfia se colapsó a mediados de la década de los 50 después de Acción de Gracias, debido a un partido de futbol, la gente acudió en masa a una jornada de compras previo al partido. Los comerciantes continuaron usando el término «Viernes negro» para nombrar a la cantidad de gente que acudía a los comercios tras Acción de Gracias.

El término se extendió por todo el país cuando el periódico The New York Times lo usó el 19 de noviembre de 1975 para referirse a los descuentos previos a las compras de Navidad.

A nuestro país llegó el término en noviembre de 2012 gracias a la cadena de electrodomésticos del «Yo no soy tonto» (ni muy listo tampoco, parece ser y si además tampoco soy muy alto ni de cuerpo escultural, o sea, ¿que soy? Pues una persona de Black Friday, tengo descuentos en todo). En años posteriores más comercios se sumarían al acontecimiento. Y hasta hoy, con los supuestos Black Fridayque yo os presento en esta entrada y que espero os sirvan para esbozar unas cuantas sonrisas sanas y sin ningún tipo de descuento.

De todos modos que nadie llore de no poder acudir in person a las compras del Black Friday por que tras este le sigue el Cybermonday con las ventas por Internet.

Una famosa cadena de supermercados anuncia su Black Week, así que a todo lo que a partir de ahora le anteceda la palabra Black va ligado irremediablemente a descuento.

Made in USA

Voy a pensar que en este país no tenemos tan poca personalidad como para adaptar todas las tradiciones que vienen de fuera, porque entonces me veo celebrando el 4 de julio, día de la Independencia y comiendo pavo y puré el Día de Acción de Gracias previo paso a que nuestro presidente indulte un pavo en Moncloa.

Quiero seguir pensando que, pese a toda esa cultura americana que nos inunda y bombardea desde las películas, mi país me sigue pareciendo interesante en todos los sentidos.

Sí buscáis cualquier monólogo del genial Goyo Jiménez, que es experto en «cosas» de América, sabréis de qué hablo, en América todo es mejor: las casas con esa valla de maderita coquetona, las plantas bajas sin rejas, los vecinos que regalan tartas para darte la bienvenida al barrio, esos enormes cementerios en grandes extensiones de preciosa hierba verde… Todo, todo es infinitamente mejor, tanto que nos acogemos a sus costumbres, empezamos con Halloween, seguimos con el Black Friday… a ver qué es lo próximo… ¡¡ponerle letra a nuestro himno!! Y hacer que los chiquillos la canten a voz en grito y con la mano en el pecho en todos los colegios.

Pero estaba claro que con la gloriosa venida del gigante de las compras con nombre de selva sudamericana esto tenía que pasar sí o sí. Pero lo alarmante es que Friday es un día de la semana, no 15 días de Black Friday y entonces ya no solo los grandes se acogen a él, se van sumando año a año todos los negocios habidos y por haber.

Un farmacia he encontrado esta tarde acogiéndose al evento, ¿qué tienen ahí de Black Friday? ¿Los Ibuprofenos? ¿Los antigripales? Te descuentan las toses de los resfriados y solo te llevas los mocos. Los antidiarreicos diría yo que tienen con descuento: gaste hoy y cáguese en todo al ver el estado de su cuenta con la compra de regalos para Navidad.

Y una tienda de grifos y apliques de baños encontré el otro día, hasta engalanada en el escaparate y parte del mobiliario urbano, véase como la señal de tráfico que hay junto a la puerta sirve para atar unos globos porque es símbolo de fiesta, la fiesta de los descuentos, el Black Friday de la grifería.

Supuestos BLACKS FRIDAYS

  • MªEngracia, vente, que el cura ha puesto Black Fridayen la misa de 8.
  • ¿Y eso cómo es, MªDel Pilar?
  • Pues el 30% menos de misa, que ya sabes que se enrolla como una crepe.
  • Entonces aprovechemos, aunque tampoco dará hostias.
  • ¡¡No seas atea!!
  • Niña, por aquello del descuento, algo nos tendrán quitar.

MªEngracia, Mª Del Pilar y Cuchiflitina preparadas para las compras del Black Friday

Y así puedo seguir haciendo supuestos prácticos de posibles Black Friday en otros establecimientos:

Una tostada de Black Friday y te ves al cliente chupando las migas en la barra del bar.

Un club de alterne en Black Friday y echas un polvo al 30%: terminas de eyacular en tu casa.

Un psiquiatra en Black Friday:

  • Psicoanalícese y obtenga un 30%
  • ¡¿En el precio?¡
  • No, cuénteme las cosas a medio gas y le daré un diagnóstico de mierda.

En la pastelería:

  • Pasteles de carne al 30%
  • ¡¿Más barato?!
  • No sin relleno de carne, solo con el hojaldre y viento por dentro.

En la televisión: Black Friday en TeleFive, el 30% diario de menos basura en sus programas, aunque en este caso, con el 30% no es suficiente… ¡¡Qué venga el escualo veraniego!! ¡¡Dios santo!! Y los devore  a todos.

Hay gente que se aplica el Black Fridayen su forma de ser, ¡¡pero todo el año!! Sería un black year o un black life, por la forma que tienen de relacionarse: al 30%, sin que los conozcas realmente. O son Black Friday en su forma de saludar, con sonrisas de descuento, sin llegar a esbozarlas realmente.

Por eso debería de haber un Black Friday de los tontos que te encuentras a diario, que te los rebajasen en un 30% no está nada pero que nada mal. El ayuntamiento tendría que abrir una oficina para este menester tan necesario:

  • A ver, ¿usted cuantos tontos se encuentra cada día?
  • 13´5.
  • Está bien, se lo reducimos al 30%.
  • Oiga, señor funcionario, al medio ese del 13,5 quítemelo, por favor.
  • Mire, no, ese medio tonto es el que le da sentido a su vida, ese se lo mantenemos.

Un Black Friday en justicia. Pides un abogado y te llega uno pero sin la toga, en chanclas y con bermudas, te estampa el matasellos de «caso sobreseído» en la frente y te manda para tu casa.

  • Oiga, ¿y mi caso?
  • Váyase a la tele y cuéntelo en TeleFive, que hasta tienen polígrafo.

Tener un hijo en Black Friday y el bebé no hace pipí ni popó, solo tienes que vestirlo y pasearlo y que todo el mundo lo admire y le haga «cuchi cuchi», ah, no espera, que estos bebés de descuento ya existen.

Una boda en Black Friday: a la pareja les aseguran descuentos en discusiones, en labores compartidas en el hogar y sobre todo: súper descuentos en encuentros y comidas familiares.

El Black Friday de las madres, darles un 30% de descuentos en todas las actividades que realizan diariamente y que se vean libres de algunas obligaciones, no estaría nada mal.

El Black Friday de un bolígrafo, y que este solo escribiese palabras a medias, o solo palabras hermosas, o quizá solo improperios ¡qué necesarios son a veces! dependiendo de a quién esté destinada la carta.

Comunidades de vecinos con el Black Friday… ¡por Dios santo y bendito! Sí y doblemente sí: no tener que aguantar estupideces de gente mal encarada o al menos que se les reduzca lo insoportables que son a un tanto por ciento, así como el volumen de sus televisores a medianoche, sus perros mal educados, el acaparar el ascensor a cualquier hora del día…

El Black Friday de los consumidores, que solo comprásemos el 30% de lo que realmente necesitamos y reciclemos el 100% de los envases y los desechos que generamos para que no tengamos un planeta con un futuro BLACK OSCURO.

Autor

antonio.izquierdo.ai@gmail.com

Comentarios



3 diciembre, 2019 a las 8:11 pm

Como siempre un placer. La de cosas que aprende uno.



Cristina Logopeda
3 diciembre, 2019 a las 10:24 pm

Jajajajajajajaja!!!! Qué buenos los chistes! Seguro que así triunfaría más el evento!!! Me encanta ese humor!



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